Reina Valera 1602

S. JUAN 12-21

12:1- Jesús, pues, seis días antes de la pascua, vino a Bethania, donde Lázaro había sido muerto, al cual Jesús había resucitado de los muertos.

12:2- E hiciéronle allí una cena; y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa juntamente con él.

12:3- Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos; y la casa se hinchió del olor del ungüento.

12:4- Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariota, hijo de Simón, el que lo había de entregar:

12:5- ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dio a los pobres?

12:6- Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres, mas porque era ladrón; y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.

12:7- Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto.

12:8- Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mi no siempre me tendréis.

12:9- Entonces mucha compaña de los judíos entendió que él estaba allí; y vinieron no solamente por causa de Jesús, mas también por ver a Lázaro, al cual había resucitado de los muertos.

12:10- Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar también a Lázaro;

12:11- Porque muchos de los judíos iban y creían en Jesús por causa de él.

12:12- El siguiente día, mucha compaña que había venido al día de la fiesta, cuando oyeron que Jesús venía a Jerusalem,

12:13- Tomaron ramos de palmas, y saliéronlo a recibir, y clamaban: Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.

12:14- Y halló Jesús un asnillo, y sentóse sobre él, como está escrito:

12.15- No temas, oh hija de Sión, he aquí tu Rey viene asentado sobre un pollino de una asna.

12:16- Mas estas cosas no las entendieron sus discípulos primero; empero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.

12:17- Y la compaña que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y lo resucitó de los muertos.

12:18- Por lo cual también había venido la compaña a recibirlo; porque habían oído que él había hecho esta señal.

12:19- Mas los fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovecháis?, he aquí que el mundo se va tras de él.

12:20- Y había ciertos griegos de los que habían subido a adorar en el día de la fiesta.

12:21- Éstos, pues, se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver a Jesús.

12:22- Vino Felipe, y díjolo a Andrés; Andrés entonces, y Felipe, lo dicen a Jesús.

12:23- Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser clarificado.

12:24- De cierto, de cierto os digo, que si el grano que cae en la tierra no muriese, él sólo queda; mas si muriese, mucho fruto lleva.

12:25- El que ama su vida, perderla ha; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

12:26- El que me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. El que me sirviere, mi Padre lo honrará.

12:27- Ahora es turbada mi ánima; ¿y qué diré?, Padre, sálvame de esta hora; mas por esto he venido en esta hora.

12:28- Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y he glorificado, y glorificarlo he otra vez.

12:29- Y la compaña que estaba presente y la había oído, decía que había sido trueno; otros decían: Ángel le ha hablado.

12:30- Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.

12:31- Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

12:32- Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mi mismo.

12:33- Y esto decía dando a entender de qué muerte había de morir.

12.34- Respondióle la compaña: Nosotros hemos oído de la ley: Que el Cristo permanece para siempre; ¿como, pues, dices tu: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado?. ¿Quién es este Hijo del hombre?

12:35- Entonces Jesús les dice: Aún por un poco estará la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz; porque no os comprehendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va.

12:36- Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y fuese, y escondióse de ellos.

12:37- Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían en él.

12:38- Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: Señor, ¿quién creerá a nuestro dicho?, ¿y el brazo del Señor, a quién es revelado?

12:39- Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:

12:40- Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean de los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.

12:41- Estas cosas dijo Isaías cuando vio su gloria, y habló de él.

12:42- Con todo eso, aún de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los fariseos no confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

12:43- Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

12:44- Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mi, no cree en mi, mas en el que me envió.

12:45- Y el que me ve, ve al que me envió.

12:46- Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mi no permanezca en tinieblas.

12:47- Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no lo juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, mas a salvar al mundo.

12:48- El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: La palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día postrero.

12:49- Porque yo no he hablado de mi mismo; mas el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que tengo que decir y de lo que tengo que hablar.

12:50- Y sé que su mandamiento es vida eterna; así que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.

13:1- Antes del día de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora era venida para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.

13:2- Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, de Simón Iscariota, para que lo entregase,

13:3- Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,

13:4- Levantase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una tobaja, ciñóse.

13:5- Luego puso agua en un bacín, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a limpiarlos con la tobaja con que estaba ceñido.

13:6- Vino pues a Simón Pedro; y Pedro le dice: Señor, ¿tu me lavas los pies?

13:7- Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tu no lo sabes ahora, mas saberlo has después.

13:8- Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

13:9- Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aún las manos, y la cabeza.

13:10- Dícele Jesús: El que está lavado, no ha menester sino que lave los pies, mas es todo limpio. Y vosotros limpios sois, aunque no todos.

13:11- Porque sabía quien era el que lo entregaba; por eso dijo: No sois limpios todos.

13:12- Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose a asentar a la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?

13:13- Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy;

13:14- Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros.

13.15- Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

13:16- De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor; ni el apóstol es mayor que el que lo envió.

13:17- Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

13:18- No hablo de todos vosotros, yo sé los que he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mi su calcañar.

13:19- Desde ahora os lo digo antes que se haga; para que cuando se hiciere, creáis que yo soy.

13:20- De cierto, de cierto os digo, que el que recibe al que yo enviare, a mi recibe; y el que a mi recibe, recibe al que me envió.

13:21- Cuando hubo Jesús dicho esto, fue conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

13:22- Entonces los discípulos mirábanse los unos a los otros, dudando de quién decía.

13:23- Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba asentado a la mesa al lado de Jesús.

13:24- A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien decía.

13.25- Él entonces, recostándose sobre el pecho de Jesús, dícele: Señor, ¿quién es?

13:26- Respondió Jesús: Aquél es, a quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo a Judas, de Simón Iscariota.

13:27- Y tras el bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, hazlo más presto.

13:28- Mas esto, ninguno de los que estaban a la mesa entendió a qué propósito se lo dijo.

13:29- Porque los unos pensaban, porque Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra las cosas que nos son necesarias para el día de la fiesta; o que diese algo a los pobres.

13:30- Cuando él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya noche.

13:31- Entonces, cuando él salió, dijo Jesús: Ahora es clarificado el Hijo del hombre, y Dios es clarificado en él.

13:32- Si Dios es clarificado en él, Dios también lo clarificará en sí mismo; y luego lo clarificará.

13:33- Hijitos, aún un poco estoy con vosotros. Buscarme heis; mas, como dije a los judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; y ahora os lo digo.

13:34- Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros; como os amé, que también os améis los unos a los otros.

13:35- En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

13:36- Dícele Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas?. Respondióle Jesús: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas seguirás me después.

13:37- Dícele Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora?, mi alma pondré por ti.

13:38- Respondióle Jesús: ¿Tu alma pondrás por mi?. De cierto, de cierto te digo, que no cantará el gallo, que no me hayas negado tres veces.

14:1- No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mi.

14:2- En la casa de mi Padre muchas moradas hay; otramente deciroslo ya; porque voy a aparejaros el lugar.

14:3- Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y tomaros he a mi mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

14:4- Así que sabéis donde yo voy, y el camino sabéis.

14:5- Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

14:6- Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mi.

14:7- Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis, y lo habéis visto.

14:8- Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y bástanos.

14:9- Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me habéis conocido?. Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre, ¿cómo pues dices tu: Muéstranos el Padre?

14:10- ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mi?. Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mi mismo; mas el Padre que está en mi, él hace las obras.

14:11- Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mi; otramente creedme por las mismas obras.

14.12- De cierto, de cierto os digo, que el que en mi cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre.

14:13- Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14:14- Si algo pidiereis en mi nombre, esto haré.

14:15- Si me amáis, guardad mis mandamientos.

14:16- Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre:

14:17- Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; mas vosotros lo conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros.

14:18- No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros.

14:19- Aún un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis, porque yo vivo y vosotros viviréis.

14:20- Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre; y vosotros en mi, y yo en vosotros.

14:21- El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquél es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo lo amaré a él y me manifestaré a él.

14:22- Dícele Judas, no el Iscariota: Señor, ¿qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo?

14:23- Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.

14:24- El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

14:25- Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

14:26- Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, aquel os enseñará todas las cosas, y os acordará todas las cosas que os he dicho.

14:27- La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy; no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

14:28- Habéis oído como yo os he dicho: Voy y vengo a vosotros. Si me amaseis, ciertamente gozaríais os, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.

14:29- Y ahora os lo he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis.

14:30- Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mi.

14:31- Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio el mandamiento, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

15:1- Yo soy la vid verdadera; y mi Padre es el labrador.

15:2- Todo pámpano que en mi no lleva fruto, quitarlo ha; y todo aquel que lleva fruto, limpiarlo ha, para que lleve más fruto.

15:3- Y vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

15:4- Estad en mi, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mi.

15:5- Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que está en mi, y yo en él, éste lleva mucho fruto (porque sin mi nada podéis hacer).

15:6- El que en mi no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y secarse ha; y cogenlos, y echanlos en el fuego, y arden.

15:7- Si estuviereis en mi, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que quisiereis pediréis y os será hecho.

15:8- En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto; y seáis mis discípulos.

15:9- Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.

15:10- Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

15:11- Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

15:12- Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo os amé.

15:13- Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su alma por sus amigos.

15:14- Vosotros sois mis amigos si hiciereis las cosas que yo os mando.

15:15- Ya no os diré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; mas he os dicho amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.

15:16- No me elegisteis vosotros a mi, mas yo os elegí a vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto; y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo de.

15:17- Esto os mando: Que os améis los unos a los otros.

15:18- Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me aborreció antes que a vosotros.

15:19- Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo que es suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.

15:20- Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

15:21- Mas todo esto os harán por causa de mi nombre; porque no conocen al que me ha enviado.

15:22- Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tuvieran pecado; mas ahora no tienen excusación de su pecado.

15:23- El que me aborrece, también a mi Padre aborrece.

15:24- Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora ya han las visto, y aborrecen a mi, y a mi Padre.

15:25- Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.

15:26- Empero cuando viniere aquel Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mi.

15:27- Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.

16:1- Estas cosas os he hablado, para que nos escandalicéis.

16:2- Echaros han de las sinagogas; antes la hora viene, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios.

16:3- Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni a mi.

16:4- Mas he os dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis de ello, que yo os lo había dicho; esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

16:5- Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Dónde vas?

16:6- Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón.

16:7- Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere enviaros lo he.

16:8- Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio.

16:9- De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mi.

16:10- Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

16:11- Mas de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es juzgado.

16:12- Aún tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar.

16:13- Mas cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, mas todo lo que oyere hablará; y las cosas que han de venir os hará saber.

16:14- Él me glorificará, porque tomará de mío y os lo hará saber.

16:15- Todo lo que tiene el Padre, mío es; por eso dije que tomará de mío y os lo hará saber.

16:16- Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y verme heis; porque yo voy al Padre.

16:17- Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito y verme heis; porque yo voy al Padre?

16:18- Así que decían: ¿Qué es esto que dice: Un poquito?; no entendemos lo que habla.

16:19- Y conoció Jesús que le querían preguntar, y díjoles: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y verme heis?

16:20- De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; vosotros empero seréis tristes, mas vuestra tristeza será vuelta en gozo.

16:21- La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

16:22- También pues vosotros ahora a la verdad tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y gozarse ha vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.

16:23- Y aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis a mi Padre en mi nombre, os lo dará.

16:24- Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

16:25- Estas cosas os he hablado en proverbios; la hora viene cuando ya no os hablaré por proverbios; mas claramente os anunciaré de mi Padre.

16:26- Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros;

16:27- Porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios.

16:28- Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

16:29- Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente y ningún proverbio dices.

16:30- Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que nadie te pregunte; en esto creemos que has salido de Dios.

16:31- Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis?

16:32- He aquí la hora viene, y ya es venida, que seréis esparcidos cada uno por su cabo, y me dejaréis sólo; mas no estoy sólo; porque el Padre está conmigo.

16:33- Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz; en el mundo tendréis apretura; mas confiad, yo he vencido al mundo.

17:1- Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora viene, glorifica tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

17:2- Como le has dado la potestad de toda carne, para que a todos los que le diste, les de vida eterna.

17:3- Esta empero es la vida eterna, que te conozcan solo Dios verdadero, y al que enviaste, Jesu Cristo.

17:4- Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese.

17:5- Ahora pues, Padre, glorifícame tu acerca de ti mismo de aquella gloria que tuve acerca de ti antes que este mundo fuese.

17:6- Manifestado he tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran y dístemelos, y guardaron tu palabra.

17:7- Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste son de ti.

17:8- Porque las palabras que me diste les he enseñado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tu me enviaste.

17:9- Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son.

17:10- Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas.

17:11- Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre Santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean una cosa como también nosotros.

17:12- Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste; yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese.

17:13- Mas ahora vengo a ti, y hablo esto en el mundo, para que tengan gozo cumplido en sí mismos.

17:14- Yo les enseñé tu palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17:15- No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes de mal.

17:16- No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17:17- Santifícalos con tu verdad, tu palabra es la verdad.

17:18- Como tu me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.

17:19- Y por ellos yo me santifico a mi mismo; para que también ellos sean santificados con verdad.

17:20- Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos.

17:21- Para que todos sean una cosa; como tu, oh Padre, en mi, y yo en ti; que también ellos en nos sean una cosa; para que el mundo crea que tu me enviaste.

17:22- Y yo, la gloria que me diste, les he dado; para que sean una cosa, como también nos somos una cosa.

17:23- Yo en ellos, y tu en mi, para que sean consumadamente una cosa; y que el mundo conozca que tu me enviaste, y que los has amado, como también a mi me has amado.

17:24- Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado; por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.

17:25- Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tu me enviaste.

17:26- Y yo les hice notorio tu nombre, y lo haré notorio; para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos.

18:1- Cuando Jesús hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos tras el arroyo de Cedrón, donde estaba un huerto, en el cual entró Jesús, y sus discípulos.

18:2- Y también Judas, el que lo entregaba, sabía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos.

18:3- Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y criados de los pontífices y de los fariseos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.

18:4- Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y díjoles: ¿A quién buscáis?

18:5- Respondiéronle: A Jesús nazareno. Díceles Jesús: Yo soy (y estaba también con ellos Judas, el que lo entregaba).

18:6- Y cuando les dijo: Yo soy; volvieron atrás, y cayeron en tierra.

18:7- Volvióles pues a preguntar: ¿A quién buscáis?. Y ellos dijeron: A Jesús nazareno.

18:8- Respondió Jesús: Ya os he dicho que yo soy; pues si a mi buscáis, dejad ir a éstos.

18:9- Para que se cumpliese la palabra que había dicho: Que los que me diste, ninguno de ellos perdí.

18:10- Entonces Simón Pedro, que tenía cuchillo, sacólo, e hirió a un siervo del pontífice, y cortóle la oreja derecha; y el siervo se llamaba Malco.

18:11- Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu cuchillo en la vaina; el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?

18:12- Entonces la compañía de los soldados y el tribuno, y los servidores de los judíos, prendieron a Jesús, y atáronlo.

18:13- Y trajéronlo primeramente a Annás, porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel año.

18:14- Y era Caifás el que había dado el consejo a los judíos: Que era necesario que un hombre muriese por el pueblo.

18:15- Y seguía a Jesús Simón Pedro, y otro discípulo; y aquel discípulo era conocido del pontífice, y entró con Jesús al patio del pontífice.

18:16- Mas Pedro estaba fuera a la puerta; y salió aquel discípulo que era conocido del pontífice, y habló a la portera, y metió dentro a Pedro.

18:17- Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tu también de los discípulos de este hombre?. Dice él: No soy.

18:18- Y estaban en pie los siervos y los criados que habían allegado las ascuas, porque hacía frío, y calentábanse; y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose.

18:19- Y el pontífice preguntó a Jesús de sus discípulos, y de su doctrina.

18:20- Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo; yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los judíos, y nada he hablado en oculto.

18:21- ¿Qué me preguntas a mi?. Pregunta a los que han oído, que les haya yo hablado; he aquí, éstos saben lo que yo he dicho.

18:22- Y cuando él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?

18:23- Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal; y si bien, ¿por qué me hieres?

18:24- Así lo envió Annás, atado, a Caifás pontífice.

18:25- Estaba, pues, Pedro en pie, calentándose; y dijéronle: ¿No eres tu de sus discípulos?. Él negó, y dijo: No soy.

18:26- Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él?

18:27- Y negó Pedro otra vez; y luego el gallo cantó.

18:28- Y llevan a Jesús de Caifás a la audiencia, y era por la mañana; y ellos no entraron en la audiencia por no ser contaminados, mas que comiesen el cordero de la pascua.

18:29- Entonces salió Pilato a ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

18:30- Respondieron, y dijéronle: Si este no fuera malhechor, no te lo hubiéramos entregado.

18:31- Díceles entonces Pilato: Tomadlo vosotros, y juzgadlo según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no es lícito matar a nadie.

18:32- Para que se cumpliese el dicho de Jesús que había dicho, dando a entender de qué muerte había de morir.

18:33- Así que Pilato volvióse a entrar en la audiencia, y llamó a Jesús, y díjole: ¿Eres tu el Rey de los judíos?

18:34- Respondióle Jesús: ¿Dices tu esto de ti mismo, o han te lo dicho otros de mi?

18:35- Pilato respondió: ¿Soy yo judío?; tu gente y los pontífices te han entregado a mi, ¿qué has hecho?

18:36- Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos, ahora pues mi reino no es de aquí.

18:37- Díjole entonces Pilato: Luego rey eres tu. Respondió Jesús: Tu dices que yo soy rey, yo para esto soy nacido, y para esto he venido al mundo, es a saber, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la parte de la verdad oye mi voz.

18:38- Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad?. Y cuando hubo dicho esto, volvió a los judíos, y díceles: Yo no hallo en él algún crimen.

18:39- Empero vosotros tenéis costumbre que yo os suelte uno en la pascua; ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?

18:40- Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y este Barrabás era ladrón.

19:1- Así que entonces tomó Pilato a Jesús, y azotólo.

19:2- Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiéronla sobre su cabeza, y vistiéronlo de una ropa de grana.

19:3- Y decían: Hayas gozo, Rey de los judíos, y dábanle de bofetadas.

19:4- Entonces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: He aquí os lo traigo fuera para que entendáis que ningún crimen hallo en él.

19:5- Así salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre.

19:6- Y cuando lo vieron los príncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucifícalo, crucifícalo. Díceles Pilato: Tomadlo vosotros, y crucificadlo; porque yo no hallo en él crimen.

19:7- Respondiéronle los judíos: Nosotros tenemos ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.

19:8- Pues cuando Pilato oyó esta palabra, tuvo más miedo.

19:9- Y entró otra vez a la audiencia, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tu?; mas Jesús no le dio respuesta.

19:10- Entonces dícele Pilato: ¿A mi no me hablas?, ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

19:11- Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mi, si esto no te fuese dado de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado ha.

19:12- Desde entonces procuraba Pilato de soltarlo, mas los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César. Cualquiera que se hace rey, a César contradice.

19:13- Entonces Pilato, oyendo este dicho, llevó fuera a Jesús, y sentóse en el tribunal, en el lugar que se dice Lithostrotos, y en hebraico Gabbatha.

19:14- Y era la víspera de la pascua, y como a las seis horas; entonces dijo a los judíos: He aquí vuestro Rey.

19:15- Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícalo. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey tengo que crucificar?. Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino César.

19:16- Así que entonces se lo entregó para que fuese crucificado; y tomaron a Jesús, y lleváronlo.

19:17- Y llevando la cruz para sí, vino al lugar que se dice el lugar de la Calavera, y en hebraico: Golgotha,

19:18- Donde lo crucificaron, y con él otros dos, de una parte y de otra, y Jesús en medio.

19:19- Y escribió también Pilato un título, el cual puso encima de la cruz; y el escrito era: JESÚS NAZARENO REY DE LOS JUDÍOS.

19:20- Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde estaba crucificado Jesús era cerca de la ciudad; y era escrito en hebraico, y en griego, y en latín.

19:21- Y decían a Pilato los pontífices de los judíos: No escribas Rey de los judíos; sino: Que él dijo Rey soy de los judíos.

19:22- Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

19:23- Y cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes (a cada soldado una parte), y la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.

19:24- Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella cuya será; para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados ciertamente hicieron esto.

19.25- Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.

19:26- Y como vio Jesús a la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

19:27- Y luego dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.

19.28- Después, sabiendo Jesús que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.

19:29- Estaba pues allí  un vaso lleno de vinagre. Entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y revuelta con hisopo llegáronsela a la boca.

19:30- Y cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es; y abajada la cabeza, dio el Espíritu.

19:31- Entonces los judíos, porque los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado; porque entonces era la víspera de la pascua; porque era el gran día del sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas y fuesen quitados.

19:32- Y vinieron los soldados, y a la verdad quebraron las piernas al primero, y al otro que había sido crucificado con él;

19.33- Mas cuando vinieron a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

19:34- Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza; y luego salió sangre y agua.

19:35- Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.

19:36- Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él.

19:37- Y otra vez otra Escritura dice: Verán a aquel al cual traspasaron.

19:38- Pasadas estas cosas, rogó a Pilato Josef de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los judíos, que él quitaría el cuerpo de Jesús; lo cual permitió Pilato. Entonces él vino y quitó el cuerpo de Jesús.

19:39- Entonces vino también Nicodemo, el que había venido a Jesús de noche antes, trayendo un compuesto de mirra y de aloes, como cien libras.

19.40- Y tomaron el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los judíos sepultar.

19:41- Y en aquel lugar, donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto alguno.

19:42- Allí pues, por causa de la víspera de la pascua de los judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

20:1- Y el primero día de los sábados, María Magdalena vino de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio la piedra quitada del sepulcro.

20:2- Entonces corrió, y vino a Simón Pedro, y al otro discípulo al cual amaba Jesús, y díceles: Llevado han al Señor del sepulcro, y no sabemos donde lo han puesto.

20.3- Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.

20:4- Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y vino primero al sepulcro.

20:5- Y abajándose a mirar  vio los lienzos puestos, mas no entró.

20:6- Vino pues Simón Pedro siguiéndolo, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos;

20:7- Y el sudario. que había sido puesto sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino aparte en un lugar envuelto.

20:8- Entonces, pues, entró también el otro discípulo, que había venido primero al monumento; y vio, y creyó.

20:9- Porque aún no sabían la Escritura: Que era menester que él resucitase de los muertos.

20:10- Y volvieron los discípulos a los suyos.

20:11- Empero María estaba llorando al sepulcro fuera, y estando llorando abajóse a mirar el sepulcro.

20:12- Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

20:13- Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras?. Díceles: Han llevado a mi Señor, y no sé donde lo han puesto.

20:14- Y cuando hubo dicho esto, volvió atrás, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.

20.15- Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?. Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tu lo has llevado, dime donde lo has puesto, y yo lo llevaré.

20.16- Dícele Jesús: María. Volviéndose ella dícele: Rabboni, que quiere decir: Maestro.

20:17- Dícele Jesús: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

20:18- Vino María Magdalena dando las nuevas a los discípulos: Que había visto al Señor y estas cosas me dijo.

20:19- Y cuando fue tarde aquel día, el primero de los sábados, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y díjoles: Paz tengáis.

20:20- Y cuando hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Entonces los discípulos se gozaron viendo al Señor.

20:21- Entonces díceles otra vez: Paz tengáis; como me envió el Padre, así también yo os envío.

20:22- Y cuando hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo.

20.23- A los que soltareis los pecados, les son sueltos; a los que los retuviereis, serán retenidos.

20:24- Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

20:25- Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

20:26- Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro; y con ellos Tomás; vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz tengáis.

20:27- Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y saca tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel.

20:28- Entonces Tomás respondió, y dícele: Señor mío, y Dios mío.

20:29- Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.

20:30- También muchas otras señales hizo Jesús, en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.

20:31- Éstas empero son escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, Hijo de Dios; y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

21:1- Después se manifestó Jesús otra vez a sus discípulos a la mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera:

21:2- Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, que se dice el Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.

21:3- Díceles Simón: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron luego en un navío; y aquella noche no tomaron nada.

21:4- Y venida la mañana, Jesús se puso a la ribera; mas los discípulos no entendieron que era Jesús.

21:5- Así que díceles: Mozos, ¿tenéis algo de comer?. Respondiéronle: No.

21:6- Y él les dice: Echad la red a la mano derecha del navío, y hallaréis. Entonces echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.

21:7- Dijo entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesús, a Pedro: El Señor es. Entonces Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, ciñióse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse a la mar.

21:8- Y los otros discípulos vinieron con el navío (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

21:9- Y cuando descendieron a tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

21:10- Díceles Jesús: Traed de los peces que tomasteis ahora.

21:11- Subió Simón Pedro, y trajo la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y siendo tantos, la red no se rompió.

21:12- Díceles Jesús: Venid, a yantar. Y ninguno de los discípulos le osaba preguntar: ¿Tu quien eres?, sabiendo que era el Señor.

21:13- Así que viene Jesús, y toma el pan, y dales; y asimismo del pez.

21:14- Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos habiendo resucitado de los muertos.

21.15- Pues cuando hubieron yantado, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿amas me más que éstos?. Dícele: Sí, Señor; tu sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

21:16- Vuélvele a decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿amas me?. Respóndele: Sí, Señor; tu sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.

21.17- Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿amas me?. Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Amas me?, y dícele: Señor, tu sabes todas las cosas; tu sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.

21:18- De cierto, de cierto te digo, que cuando eras más mozo, ceñíaste, e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y ceñirte ha otro, y pasarte ha donde no querrías.

21:19- Y esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.

21:20- Vuelto Pedro, ve a aquel discípulo al cual amaba Jesús, que seguía, el que también se había recostado a su pecho en la cena, y le había dicho: Señor, ¿quien es el que te ha de entregar?

21:21- Así que, cuando Pedro vio a éste, dice a Jesús: Señor, ¿y éste qué?

21:22- Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a ti?, sígueme tu.

21:23- Salió pues este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir; y Jesús no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?

21:24- Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.

21:25- Ítem, hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aún en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.