Reina Valera 1602

S. LUCAS 12-24

12:1- En esto, juntándose muchas compañas, tanto que unos a otros se hollaban, comenzó a decir a sus discípulos: Primeramente guardaos de la levadura de los fariseos, que es hipocresía.

12:2- Porque nada hay encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de ser sabido.

12:3- Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas, en lumbre serán oídas; y las que hablasteis al oído en las cámaras, será pregonado en los tejados.

12:4- Mas digo os amigos míos: No tengáis temor de los que matan el cuerpo y después no tienen más que hagan.

12:5- Mas enseñaros he a quién temáis: Temed a aquel que después que hubiere muerto, tiene potestad de echar en el quemadero; así os digo: A éste temed.

12:6- ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas?, ¿y uno de ellos no está olvidado de Dios?

12:7- Y aún los cabellos de vuestra cabeza, todos están contados, no temáis pues; de más estima sois vosotros que muchos pajarillos.

12:8- Pero digo os que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre lo confesará delante de los ángeles de Dios.

12:9- Mas el que me negare delante de los hombres será negado delante de los ángeles de Dios.

12:10- Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre serle ha perdonado, mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo no le será perdonado.

12:11- Y cuando os trajeren a las sinagogas, y a los magistrados y potestades, no estéis solícitos como o qué hayáis de responder, o qué hayáis de decir.

12:12- Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será menester decir.

12:13- Y díjole uno de la compaña: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.

12:14- Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez o partidor sobre vosotros?

12:15- Y díjoles: Mirad, y guardaos de avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

12:16- Y díjoles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado muchos frutos.

12:17- Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré que no tengo donde junte mis frutos?

12:18- Y dijo: Esto haré, derribaré mis alfolíes, y edificarlos he mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes.

12:19- Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depósito para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.

12:20- Y díjole Dios: Loco, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has aparejado, ¿cuyo será?

12:21- Así es el que hace para sí tesoro y no es rico en Dios.

12:22- Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis solícitos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

12:23- La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

12:24- Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta; ¿cuánto de más estima sois vosotros que las aves?

12:25- ¿Quién de vosotros podrá con su solicitud añadir a su estatura un codo?

12:26- Pues si no podéis aún lo que es menos, ¿para qué estaréis solícitos de lo demás?

12:27- Considerad los lirios, cómo crecen; no labran, ni hilan; y digo os que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

12:28- Y si así viste Dios a la yerba, que hoy está en el campo y mañana es echada en el horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

12:29- Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber, y no andéis elevados.

12:30- Porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan, que vuestro Padre sabe que habéis menester estas cosas.

12:31- Mas procurad el reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas.

12:32- No temas, oh manada pequeña, porque al Padre ha placido daros el reino.

12:33- Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega ni polilla corrompe.

12:34- Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

12:35- Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestros candiles encendidos.

12:36- Y vosotros semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran.

12:37- Bienaventurados aquellos siervos, los cuales cuando el señor viniere, hallare velando; de cierto os digo que él se ceñirá y hará que se sienten a la mesa, y pasando les servirá.

12:38- Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos.

12:39- Esto empero sabed; que si supiese el padre de familia a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente y no dejaría minar su casa.

12:40- Vosotros pues también estad apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

12:41- Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?

12:42- Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el Señor pondrá sobre su familia, para que en tiempo les de su ración?

12:43- Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el Señor viniere, hallare haciendo así.

12:44- En verdad os digo, que él lo pondrá sobre todos sus bienes.

12:45- Mas si tal siervo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir, y comenzare a herir los siervos y las criadas, y a comer, y a beber, y a borrachear,

12:46- Vendrá el señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe; y apartarlo ha, y pondrá su suerte con los infieles.

12:47- Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho.

12:48- Mas el que no entendió e hizo por qué ser azotado, será azotado poco; porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho será vuelto a demandar de él; y al que encomendaron mucho, más será de él pedido.

12:49- Fuego vine a meter en la tierra; ¿y qué quiero si ya está encendido? 

12:50- Empero de bautismo me es necesario ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido!.

12:51- ¿Pensáis que he venido a la tierra a dar paz?. No, os digo; mas disensión.

12:52- Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

12:53- El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

12:54- Y decía también a las compañas: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.

12:55- Y cuando sopla el austro, decís: Que habrá calor; y hay lo.

12:56- Hipócritas. Sabéis examinar la faz del cielo y de la tierra, ¿y este tiempo cómo no lo examináis?

12:57- Mas, ¿por qué aún de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo?

12:58- Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino de librarte de él; porque no te traiga al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.

12:59- Digo te que no saldrás de allá hasta que hayas pagado hasta el postrer cornado

13:1- Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.

13:2- Y respondiendo Jesús, díjoles: ¿Pensáis que estos galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los galileos?

13:3- No, yo os digo: Antes, si no os enmendareis, todos pereceréis así.

13:4- O aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?

13:5- No, yo os digo: Antes, si no os enmendareis, todos pereceréis así.

13:6- Y decía esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló.

13:7- Y dijo al viñero: He aquí tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala, ¿por qué ocupará aún la tierra?

13:8- Él entonces respondiendo, díjole: Señor, déjala aún este año, hasta que yo la excave, y la estercole.

13:9- Y si hiciere fruto, bien, y si no córtala has después.

13:10- Y enseñaba en una sinagoga en sábados.

13:11- Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años; y andaba agobiada que en ninguna manera podía mirar arriba.

13:12- Y como Jesús la vio, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.

13:13- Y púsole las manos encima, y luego se enderezó, y glorificaba a Dios.

13:14- Y respondiendo un príncipe de la sinagoga, enojado que Jesús hubiese curado en sábado, dijo a la compaña: Seis días hay en que es menester obrar; en éstos pues venid, y sed curados; y no en día de sábado.

13:15- Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?

13:16- Y a esta hija de Abraham, que he aquí que Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado?

13:17- Y diciendo estas cosas avergonzábanse todos sus adversarios; mas todo el pueblo se gozaba de todas las cosas que gloriosamente eran por él hechas.

13:18- Y decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios, a qué lo compararé?

13:19- Semejante es al grano de la mostaza, que tomándolo el hombre lo metió en su huerto; y creció y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas.

13:20- Y otra vez dijo: ¿A qué compararé al reino de Dios?

13:21- Semejante es a la levadura, que tomándola la mujer, la esconde en tres medidas de harina hasta que todo sea leudado.

13:22- Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseñando y caminando a Jerusalem.

13:23- Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan?. Y él les dijo:

13:24- Porfiad a entrar por la puerta angosta, porque yo os digo que muchos procurarán de entrar, y no podrán.

13:25- Después que el Padre de la familia se levantare, y cerrare la puerta; y comenzaréis a estar fuera, y tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo él os dirá: No os conozco de donde seáis.

13:26- Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste,

13:27- Y deciros ha: Digo os que no os conozco de donde seáis; apartaos de mi todos los obreros de iniquidad.

13:28- Allí será el lloro y el batimiento de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser echados fuera.

13:29- Y vendrán otros del oriente, y del occidente, y del norte, y del mediodía, y sentarse han a la mesa en el reino de Dios.

13:30- Y he aquí, que son postreros los que eran los primeros; y que son primeros los que eran los postreros.

13:31- Aquel mismo día llegaron unos de los fariseos, diciéndole: Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

13:32- Y díceles: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado.

13:33- Empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine; porque no es posible que profeta muera fuera de Jerusalem.

13:34- Jerusalem, Jerusalem, que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti; cuántas veces quise juntar tus hijos, como el ave sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste.

13:35- He aquí os es dejada vuestra casa desierta; y digo os que no me veréis hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

14:1- Y aconteció que entrando en casa de un príncipe de los fariseos un sábado a comer pan, ellos lo acechaban.

14:2- Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.

14:3- Y respondiendo Jesús, dijo a los doctores de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado?

14:4- Y ellos callaron. Entonces él, tomándolo, sanólo, y enviólo.

14:5- Y respondiendo a ellos, dijo: ¿El asno o el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y él no lo sacará luego en día de sábado?

14:6- Y no le podían replicar a estas cosas.

14:7- Y dijo una parábola a los convidados, atento como escogían los primeros asientos a la mesa, diciéndoles:

14:8- Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te asientes en el primer lugar; porque podrá ser que otro más honrado que tu sea convidado de él.

14:9- Y viniendo el que te llamó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a tener el postrer lugar.

14:10- Mas cuando fueres llamado, ve, asiéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba; entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan a la mesa.

14:11- Porque cualquiera que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.

14:12- Y decía también al que lo había convidado: Cuando haces comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; para que también ellos no te vuelvan a convidar, y te sea hecha paga.

14:13- Mas cuando haces banquete llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos.

14:14- Y serás bienaventurado, porque no te pueden pagar; mas serte ha pagado en la resurrección de los justos.

14:15- Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados a la mesa, díjole: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.

14:16- Él entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y llamó a muchos.

14:17- Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid que ya todo está aparejado.

14:18- Y comenzaron todos a una a excusarse. El primero le dijo: He comprado un cortijo y he menester de salir y verlo, ruégote que me tengas por excusado.

14:19- Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos, ruégote que me tengas por excusado.

14:20- Y el otro dijo: He me casado y por tanto no puedo venir.

14:21- Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces el padre de la familia, enojado, dijo a su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

14:22- Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aún hay lugar.

14:23- Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados y fuérzalos a entrar, para que se hinche mi casa.

14:24- Porque yo os digo, que ninguno de aquellos varones que fueron llamados gustará mi cena.

14:25- Y muchas compañas iban con él; y volviéndose, díjoles:

14:26- Si alguno viene a mi y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su vida, no puede ser mi discípulo.

14:27- Y cualquiera que no trae su cruz y viene en pos de mi no puede ser mi discípulo.

14:28- Porque, ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que ha menester para acabarla?

14:29- Porque después que haya puesto el fundamento y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él,

14:30- Diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

14:31- O, ¿cuál rey, habiendo de ir a hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

14:32- Otramente, cuando aún el otro está lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada.

14:33- Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.

14:34- Buena es la sal; mas si la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará?

14:35- Ni para la tierra, ni para el muladar es buena, en la calle la echan. Quien tiene oídos para oír, oiga.

15:1- Y llegábanse a él todos los publicanos y pecadores a oírlo.

15:2- Y murmuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Éste a los pecadores recibe y con ellos come.

15:3- Y él les dice esta parábola, diciendo:

15:4- ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiera una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a la que se perdió hasta que la halle?

15:5- Y hallada la pone sobre sus hombros gozoso.

15:6- Y viniendo a casa, junta a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido.

15:7- Digo os que así habrá gozo en el cielo de un pecador que se enmienda, más que de noventa y nueve justos que no han menester enmendarse.

15:8- ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere la una dracma, no enciende el candil y barre la casa y busca con diligencia hasta hallarla?

15:9- Y cuando la hubiere hallado, junta las amigas y las vecinas, diciendo: Dadme el parabién, porque he hallado la dracma que había perdido.

15:10- Así os digo que hay gozo en los ángeles de Dios de un pecador que se enmienda.

15:11- Ítem, dice: Un hombre tenía dos hijos;

15:12- Y el más mozo de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece; y él les repartió la hacienda.

15:13- Y después de no muchos días, juntándolo todo el hijo más mozo, partióse lejos a una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.

15:14- Y después que lo hubo todo desperdiciado, vino una grande hambre en aquella provincia; y comenzóle a faltar.

15:15- Y fue, y llegóse a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su cortijo para que apacentase los puercos.

15:16- Y deseaba henchir su vientre de las mondaduras que comían los puercos, mas nadie se las daba.

15:17- Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

15:18- Levantarme he, e iré a mi padre, y decirle he: Padre, pecado he contra el cielo y contra ti.

15:19- Ya no soy digno de ser llamado tu hijo, hazme como a uno de tus jornaleros.

15:20- Y levantándose, vino a su padre. Y como aún estuviese lejos, violo su padre, y fue movido a misericordia; y corriendo a él, derribóse sobre su cuello y besólo.

15:21- Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

15:22- Mas el padre dijo a sus siervos: Sacad el principal vestido y vestidlo, y poned anillo en su mano y zapatos en sus pies.

15:23- Y traed el becerro grueso y matadlo; y comamos y hagamos banquete.

15:24- Porque este mi hijo muerto era y ha revivido; habíase perdido y es hallado. Y comenzaron a hacer banquete.

15:25- Y su hijo, el más viejo, estaba en el campo; el cual como vino y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas.

15:26- Y llamando uno de los siervos preguntóle qué era aquello.

15:27- Y él le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso por haberlo recibido salvo.

15:28- Entonces él se enojó y no quería entrar. El padre entonces saliendo, rogábale que entrase.

15:29- Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años ha que te sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para que haga banquete con mis amigos.

15:30- Mas después que vino éste tu hijo, que ha englutido tu hacienda con rameras, has le matado el becerro grueso.

15:31- Y entonces le dijo: Hijo, tu siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas.

15:32- Mas hacer banquete y holgarnos era menester; porque éste tu hermano muerto era y revivió, habíase perdido y es hallado.

16:1- Y decía también a sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo; y éste fue acusado delante de él como disipador de sus bienes,

16:2- Y llamólo, y dícele: ¿Qué es esto que oigo de ti?, da cuenta de tu mayordomía; porque ya no podrás más ser mayordomo.

16:3- Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré?, que mi señor me quita la mayordomía. Cavar no puedo, mendigar tengo vergüenza.

16:4- Yo sé lo que haré, para que cuando fuere quitado de la mayordomía me reciban en sus casas.

16:5- Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor?

16:6- Y él dijo: Cien batos de aceite. Y díjole: Toma tu obligación y siéntate presto, y escribe cincuenta.

16:7- Después dijo a otro: ¿Y tu cuánto debes?. Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación y escribe ochenta.

16:8- Y alabó el señor al mayordomo malo por haber hecho prudentemente, porque los hijos de este siglo más prudentes son que los hijos de luz en su género.

16:9- Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de maldad; para que cuando faltareis, seáis recibidos en las moradas eternas.

16:10- El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

16:11- Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿lo que es verdadero, quién os lo confiará?

16:12- Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿lo que es vuestro, quién os lo dará?

16:13- Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se allegará al uno y menospreciará al otro. No podemos servir a Dios y a las riquezas.

16:14- Y oían también los fariseos todas estas cosas; los cuales eran avaros, y burlaban de él.

16:15- Y díceles: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

16:16- La ley y los profetas hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera hace fuerza contra él.

16:17- Empero más fácil cosa es perecer el cielo y la tierra que perderse una tilde de la ley.

16:18- Cualquiera que envía a su mujer y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la enviada del marido, adultera.

16:19- Y había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete espléndidamente.

16:20- Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de él, lleno de llagas,

16:21- Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aún los perros venían y le lamían las llagas.

16:22- Y aconteció que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado.

16:23- Y en el infierno, alzando los ojos estando en los tormentos, vio a Abraham lejos, y a Lázaro en su seno.

16:24- Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi y envía a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque soy atormentado en esta llama.

16:25- Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado, y tu atormentado.

16:26- Y demás de todo esto, una grande sima está confirmada entre nosotros y vosotros, que los que quieren pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá.

16:27- Y dijo: Ruégote pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre;

16:28- Porque tengo cinco hermanos, para que les proteste; porque no vengan ellos también a este lugar de tormento.

16:29- Y Abraham le dice: A Moisés y a los profetas tienen, óiganlos.

16:30- Él entonces dijo: No, padre Abraham; mas si alguno fuere a ellos de los muertos se enmendarán.

16:31- Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levantare de los muertos.

17:1- Y a sus discípulos dice: Imposible es que vengan escándalos, mas ay de aquél por quien vienen.

17:2- Mejor le fuera si una muela de un molino de asno le fuera puesta al cuello y fuera echado en la mar, que escandalizar uno de estos pequeñitos.

17:3- Mirad por vosotros. Si pecare contra ti tu hermano, reprehéndelo; y si se arrepintiere, perdónale.

17:4- Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere a ti, diciendo: Pésame; perdónale.

17:5- Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.

17:6- Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diríais a este sicomoro: Desarráigate, y plántate en la mar, y obedeceros ha.

17:7- ¿Y cual de vosotros tiene un siervo que ara, o apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate a la mesa?

17:8- ¿No le dice antes: Adereza que cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto come tu y bebe?

17:9- ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado?. Pienso que no.

17:10- Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos de hacer, hicimos.

17:11- Y aconteció que yendo él a Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galilea.

17:12- Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, 

17:13- Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.

17:14- Los cuales como el vio, díjoles: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.

17:15- Entonces el uno de ellos, como se vio que era limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz.

17:16- Y derribóse sobre su faz a sus pies, dándole gracias, y éste era samaritano.

17:17- Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios?, ¿y los nueve, dónde están?

17:18- ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero?

17:19- Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

17:20- Y preguntado de los fariseos cuándo había de venir el reino de Dios, respondióles, y dijo: El reino de Dios no vendrá manifiesto.

17:21- Ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.

17:22- Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.

17:23- Y deciros han: Helo aquí, o helo allí; no vayáis, ni sigáis.

17:24- Porque como el relámpago relampagueando desde una parte que está debajo del cielo, resplandece hasta la otra que está debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.

17:25- Mas primero es menester que padezca mucho y ser reprobado de esta generación.

17:26- Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.

17:27- Comían, bebían, maridos tomaban mujeres, y mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos.

17:28- Asimismo también como fue en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

17:29- Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos;

17:30- Como esto será el día que el Hijo del hombre se manifestará.

17:31- En aquel día, el que estuviere en el tejado, y sus alhajas en casa, no descienda a tomarlas; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.

17:32- Acordaos de la mujer de Lot.

17:33- Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.

17:34- Digo os que aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.

17:35- Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra será dejada.

17:36- Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

17:37- Y respondiéndole, dícenle: ¿Dónde Señor?. Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.

18:1- Ítem, díjoles también una parábola: Que es menester orar siempre, y no se cansar.

18:2- Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba hombre.

18:3- Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Defiéndeme de mi adversario.

18:4- Mas él no quiso por tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios ni tengo respeto a hombre,

18:5- Todavía, porque esta viuda me es molesta, defenderla he; porque al fin no venga y me muela.

18:6- Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el mal juez.

18:7- ¿Y Dios no defenderá a sus escogidos que claman a él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?

18:8- Digo os que los defenderá presto. Empero el Hijo del hombre, cuando viniere, ¿hallará fe en la tierra?

18:9- Ítem, dijo también a unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban a los otros, esta parábola:

18:10- Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo, y el otro publicano.

18:11- El fariseo en pie oraba consigo de esta manera: Dios, doy te gracias, que no soy como los otros hombres; ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano.

18:12- Ayuno dos veces en la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.

18:13- Mas el publicano estando lejos, no quería ni aún alzar los ojos al cielo; mas hería su pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mi, pecador.

18:14- Digo os que éste descendió a su casa más justificado que el otro; porque cualquiera que se ensalza será humillado; y el que se humilla será ensalzado.

18:15- Y traían a él los niños para que les tocase, lo cual viéndolo los discípulos reñíanles.

18:16- Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad los niños venir a mi y no los impidáis, porque de tales es el reino de Dios.

18:17- De cierto os digo que cualquiera que no recibiere el Reino de Dios como un niño no entrará en él.

18:18- Ítem, preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

18:19- Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno?, ninguno hay bueno sino sólo Dios.

18:20- Los mandamientos sabes: No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.

18:21- Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

18:22- Y Jesús, oído esto, díjole: Aún una cosa te falta, todo lo que tienes véndelo y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

18:23- Entonces él, oídas estas cosas, fue muy triste porque era rico mucho.

18:24- Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen dineros.

18:25- Porque más fácil cosa es entrar un cable por un ojo de una aguja, que un rico entrar al reino de Dios.

18:26- Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?

18:27- Y él les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es acerca de Dios.

18:28- Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido.

18:29- Y él les dijo: De cierto os digo que nadie hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,

18:30- Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

18:31- Y Jesús, tomando aparte los doce, díjoles: He aquí, subimos a Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre.

18:32- Porque será entregado a las gentes, y será escarnecido, e injuriado, y escupido;

18:33- Y después que lo hubieren azotado, matarlo han; mas al tercero día resucitará.

18:34- Mas ellos nada de estas cosas entendían y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se decía.

18:35- Y aconteció que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando.

18:36- El cual, como oyó la compaña que pasaba, preguntaba qué era aquello.

18:37- Y dijéronle que Jesús nazareno pasaba.

18:38- Entonces dio voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi.

18:39- Y los que iban delante, reñíanle que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mi.

18:40- Jesús entonces parándose, mandólo traer a sí. Y como él llegó, preguntóle,

18:41- Diciendo: ¿Qué quieres que te haga?. Y él dijo: Señor, que vea.

18:42- Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te hecho salvo.

18:43- Y luego vio, y seguíalo glorificando a Dios; y todo el pueblo como vio esto, dio alabanza a Dios.

19:1- Y entrado, pasó adelante a Jericó.

19:2- Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era príncipe de los publicanos y era rico.

19:3- Y procuraba ver a Jesús quien fuese; y no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.

19:4- Y corriendo delante, subióse en un árbol cabrahígo para verlo; porque había de pasar por allí.

19:5- Y como vino a aquel lugar Jesús, mirando, violo, y díjole: Zaqueo, date prisa, desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa.

19:6- Entonces él descendió aprisa, y recibiólo gozoso.

19:7- Y viendo esto todos, murmuraban diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.

19:8- Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatrotanto.

19:9- Y Jesús le dijo: Hoy ha sido salva esta casa, por cuanto también él es hijo de Abraham.

19:10- Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

19:11- Y oyendo ellos estas cosas, prosiguiendo él, dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.

19:12- Y dijo: Un hombre noble se partió a una provincia lejos, para tomar para sí el reino y volver.

19:13- Mas llamados diez siervos suyos, dióles diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo.

19:14- Empero sus ciudadanos lo aborrecían; y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

19:15- Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar a sí a aquellos siervos, a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

19:16- Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

19:17- Y él le dice: Está bien. Buen siervo, pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.

19:18- Y vino otro diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.

19:19- Y también a éste dijo: Tu también sé sobre cinco ciudades.

19:20- Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo;

19:21- Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

19:22- Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo; sabías que yo era hombre recio, que quito lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

19:23- ¿Por qué pues no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?

19:24- Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

19:25- Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

19:26- Porque yo os digo que a cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aún lo que tiene le será quitado.

19:27- Y también a aquellos mis enemigos, que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mi.

19:28- Y dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalem.

19:29- Y aconteció que llegando cerca de Bethfage, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envió a dos de sus discípulos,

19:30- Diciendo: Id a la aldea que está delante; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre jamás se ha sentado; desatadlo, y traedlo.

19:31- Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis?, decirle heis así: Porque el Señor lo ha menester.

19:32- Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como él les dijo.

19:33- Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?

19:34- Y ellos dijeron: Porque el Señor lo ha menester.

19:35- Y trajéronlo a Jesús; y echando ellos sus vestidos sobre el pollino, pusieron encima a Jesús.

19:36- Y yendo él, tendían sus capas por el camino.

19:37- Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto,

19:38- Diciendo: Bendito el Rey que viene en nombre del Señor, paz en cielo y gloria en lo altísimo.

19:39- Entonces, algunos de los fariseos de la compaña, le dijeron: Maestro, reprehende a tus discípulos.

19:40- Y él respondiendo, díjoles: Digo os que si éstos callaren, las piedras clamarán.

19:41- Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,

19:42- Diciendo: Porque también tu si conocieses, a lo menos en este tu día, lo que toca a tu paz; mas ahora está encubierto de tus ojos.

19:43- Por lo cual vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho.

19:44- Y te derribarán a tierra, y a tus hijos, los que están dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

19:45- Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,

19:46- Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es, mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

19:47- Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los príncipes del pueblo, procuraban matarlo.

19:48- Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndolo.

20:1- Y aconteció un día, que enseñando él al pueblo en el templo y anunciando el evangelio, juntáronse los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos,

20:2- Y habláronle, diciendo: Dinos con qué potestad haces estas cosas, o quién es el que te ha dado esta potestad.

20:3- Respondiendo entonces Jesús, díjoles: Preguntaros he yo también una palabra, respondedme:

20:4- El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?

20:5- Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá: ¿por qué pues no le creísteis?

20:6- Y si dijéremos: De los hombres; todo el pueblo nos apedreará, porque están ciertos que Juan era profeta.

20:7- Y respondieron que no sabían de dónde había sido.

20:8- Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

20:9- Y comenzó a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla a labradores, y asentóse por muchos tiempos.

20:10- Y al tiempo envió un siervo a los labradores para que le diesen el fruto de la viña, y los labradores, hiriéndolo, lo enviaron vacío.

20:11- Y volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, herido y afrentado, lo enviaron vacío.

20:12- Y volvió a enviar al tercer siervo, mas ellos también a éste echaron herido.

20:13- Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré?, enviaré mi Hijo amado; quizás cuando a éste vieren, tendrán respeto.

20:14- Mas los labradores, viéndolo, pensaron entre sí, diciendo: Éste es el heredero; venid, matémoslo, para que la heredad sea nuestra.

20:15- Y echándolo fuera de la viña, matáronlo. ¿Qué pues les hará el señor de la viña?

20:16- Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: Guarda.

20:17- Mas él mirándolos, dice: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fue por cabeza de esquina?

20:18- Cualquiera que cayere sobre aquella piedra será quebrantado, mas sobre el que la piedra cayere, desmenuzarlo ha.

20:19- Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora (mas tuvieron miedo del pueblo), porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola.

20:20- Y acechándolo enviaron espiones que se simulasen justos, para tomarlo en palabras, para que lo entregasen al principado y a la potestad del presidente;

20:21- Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto a persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.

20:22- ¿Es nos lícito dar tributo a César, o no?

20:23- Mas él, entendida la astucia de ellos, díjoles: ¿Por qué me tentáis?

20:24- Mostradme la moneda: ¿De quién tiene la imagen y la inscripción?. Y respondiendo, dijeron: De César.

20:25- Entonces díjoles: Pues dad a César lo que es de César, y lo que es de Dios a Dios.

20:26- Y no pudieron reprehender su dicho delante del pueblo, antes maravillados de su respuesta, callaron.

20:27- Y llegándose unos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, preguntáronle,

20:28- Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer y levante simiente a su hermano.

20:29- Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó mujer y murió sin hijos.

20:30- Y tomóla el segundo, el cual también murió sin hijos.

20.31- Y tomóla el tercero, asimismo también todos siete; y no dejaron simiente y murieron.

20:32- Y a la postre de todos murió también la mujer.

20:33- En la resurrección, pues, ¿mujer de cual de ellos será?, porque los siete la tuvieron por mujer.

20:34- Entonces respondiendo Jesús, díjoles: Los hijos de este siglo se casan, y ellas son dadas en casamiento.

20:35- Mas los que fueren habidos por dignos de aquél siglo, y de la resurrección de los muertos, ni ellos se casan, ni ellas son dadas en casamiento.

20:36- Porque no pueden ya más morir, porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios cuando son hijos de la resurrección.

20:37- Y que los muertos hayan de resucitar, Moisés aún lo enseñó junto al zarzal, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

20:38- Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos, porque todos viven cuanto a él.

20:39- Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

20:40- Y no osaron más preguntarle algo.

20:41- Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

20:42- ¿Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mis diestras,

20:43- Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?

20:44- Así que David lo llama Señor; ¿cómo pues es su hijo?

20:45- Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos:

20:46- Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas; y los primeros asientos en las cenas.

20:47- Que engluten las casas de las viudas poniendo por pretexto la luenga oración; éstos recibirán mayor condenación.

21:1- Y mirando, vio los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de la limosna.

21:2- Y vio también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos minutos.

21:3- Y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre echó más que todos.

21:4- Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo su sustento que tenía.

21:5- Y a unos que decían del templo que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:

21:6- Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.

21:7- Y preguntáronle, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto?, ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar a ser hechas?

21:8- Él entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy, y el tiempo está cerca; por tanto no vayáis en pos de ellos.

21:9- Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es menester que estas cosas acontezcan primero; mas no luego será el fin.

21:10- Entonces les dijo: Levantarse ha gente contra gente, y reino contra reino;

21:11- Y habrá grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y habrá prodigios y grandes señales del cielo.

21:12- Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, trayéndoos a los reyes y a los presidentes por causa de mi nombre.

21:13- Y seros ha esto para testimonio.

21:14- Poned pues en vuestros corazones de no pensar antes como hayáis de responder.

21:15- Porque yo os daré boca y sabiduría, a la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.

21:16- Mas seréis entregados aún de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán de vosotros.

21:17- Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre,

21:18- Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.

21:19- En vuestra paciencia poseeréis vuestras vidas.

21:20- Y cuando viereis a Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.

21:21- Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que estuvieren en medio de ella, váyanse; y los que en las otras regiones, no entren en ella.

21:22- Porque éstos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

21:23- Mas ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días, porque habrá apretura grande sobre esta tierra e ira en este pueblo.

21:24- Y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos por todas las naciones, y Jerusalem será hollada de las gentes hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.

21:25- Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra apretura de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas.

21:26- Secándose los hombres a causa del temor y de la esperanza de las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra, porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.

21:27- Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en la nube con potestad y majestad grande.

21:28- Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirad y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.

21:29- Y díjoles también una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:

21:30- Cuando ya meten, viéndolos, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.

21:31- Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.

21:32- De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.

21:33- El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

21:34- Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonía y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

21:35- Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la haz de toda la tierra.

21:36- Velad pues, orando a todo tiempo, que seáis tenidos dignos de evitar todas estas cosas que han de venir; y de estar en pie delante del Hijo del hombre.

21:37- Y enseñaba entre día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.

21:38- Y todo el pueblo venía a él por la mañana para oírlo en el templo.

22:1- Y estaba cerca el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua.

22:2- Y los príncipes de los sacerdotes y los escribas procuraban cómo lo matarían, mas tenían miedo del pueblo.

22:3- Y entró Satanás en Judas, que tenía por sobrenombre Iscariota, el cual era uno del número de los doce.

22:4- Y fue y habló con los príncipes de los sacerdotes y con los magistrados, de cómo se lo entregaría.

22:5- Los cuales se holgaron y concertaron de darle dinero.

22:6- Y prometió y buscaba oportunidad para entregarlo a ellos sin las compañas.

22:7- Y vino el día de los panes sin levadura, en el cual era menester matar el cordero de la pascua.

22:8- Y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, aparejadnos el cordero de la pascua para que comamos.

22:9- Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?

22:10- Y él les dijo: He aquí, como entrareis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo hasta la casa donde entrare;

22:11- Y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo que comer el cordero de la pascua con mis discípulos?

22:12- Entonces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejad allí.

22:13- Y yendo ellos halláronlo todo como les había dicho, y aparejaron el cordero de la pascua.

22:14- Y como fue hora, sentóse a la mesa; y con él los doce apóstoles.

22:15- Y díjoles: En gran manera he deseado comer con vosotros este cordero de la pascua antes que padezca.

22:16- Porque os digo que no comeré de él hasta que sea cumplido en el reino de Dios.

22:17- Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, dijo: Tomad esto, y partid entre vosotros.

22:18- Porque os digo que no beberé del fruto de vid hasta que el reino de Dios venga.

22:19- Y tomando el pan, habiendo hecho gracias, partió, y dióles, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mi.

22:20- Asimismo, también tomó y les dio el vaso, después que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama.

22:21- Con todo eso, he aquí la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.

22:22- Y a la verdad el Hijo del hombre va según lo que está determinado, empero ay de aquél hombre por el cual es entregado.

22:23- Entonces ellos comenzaron a preguntar entre sí cual de ellos sería el que había de hacer esto.

22:24- Y fue entre ellos una contienda: Quién de ellos parecía que había de ser el mayor.

22:25- Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen potestad son llamados bienhechores;

22:26- Mas vosotros no así; antes, el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.

22:27- Porque, ¿cual es mayor, el que se asienta a la mesa, o el que sirve?. ¿No es el que se asienta a la mesa?, y yo soy entre vosotros como el que sirve.

22:28- Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones;

22:29- Yo pues os ordeno el reino, como mi Padre me lo ordenó a mi;

22:30- Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os asentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

22:31- Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;

22:32- Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tu, vuelve alguna vez y confirma a tus hermanos.

22:33- Y él le dijo: Señor, aparejado estoy a ir contigo, y a cárcel, y a muerte.

22:34- Y él dijo: Pedro, dígote que el gallo no dará hoy voz antes que tu niegues tres veces que me conoces.

22:35- Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿faltó os algo?, y ellos dijeron: Nada.

22:36- Y díjoles: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene, venda su capa y compre espada.

22:37- Porque os digo que aún es menester que se cumpla en mi aquello que está escrito: Y con los malos fue contado; porque lo que está escrito de mi, su cumplimiento tiene.

22:38- Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas hay aquí. Y él les dijo: Basta.

22:39- Y saliendo, fuese, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también lo siguieron.

22:40- Y como llegó a aquel lugar, díjoles: Orad que no entréis en tentación.

22:41- Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oró,

22:42- Diciendo: Padre, si quieres pasa este vaso de mi, empero no se haga mi voluntad, mas la tuya.

22:43- Y aparecióle un ángel del cielo esforzándolo.

22:44- Y puesto en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como gotas de sangre que descendían hasta tierra.

22:45- Y cuando se levantó de la oración y vino a sus discípulos, hallólos durmiendo de tristeza.

22:46- Y díjoles: ¿Qué, dormís?. Levantaos, y orad que no entréis en tentación.

22:47- Estando aún hablando él, he aquí la compaña; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse a Jesús para besarlo.

22:48- Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?

22:49- Y viendo los que estaban con él lo que había de ser, dijéronle: Señor, ¿heriremos a cuchillo?

22:50- Y uno de ellos hirió a un siervo del príncipe de los sacerdotes, y quitóle la oreja derecha.

22:51- Entonces, respondiendo Jesús, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, sanólo.

22:52- Y Jesús dijo a los que habían venido a él, de los príncipes de los sacerdotes, y de los magistrados del templo, y de los ancianos: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con bastones?

22:53- Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos en mi; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

22:54- Y prendiéndolo, trajéronlo, y metiéronlo en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro lo seguía de lejos.

22:55- Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos alderredor, sentóse también Pedro entre ellos.

22:56- Y como una criada lo vio que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y éste con él era.

22:57- Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.

22:58- Y un poco después, viéndolo otro, dijo: Y tu de ellos eras.  Y Pedro dijo: Hombre, no soy.

22:59- Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste era con él, porque es galileo.

22:60- Y Pedro dice: Hombre, no sé que te dices. Y luego, estando aún él hablando, el gallo cantó.

22:61- Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que el gallo de voz me negarás tres veces.

22:62- Y saliendo fuera Pedro lloró amargamente.

22:63- Y los hombres que tenían a Jesús burlaban de él, hiriéndolo.

22:64- Y cubriéndolo herían su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza quién es el que te hirió.

22:65- Y decían otras muchas cosas, injuriándolo.

22:66- Y como fue de día, juntáronse los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y trajéronlo a su concilio,

22:67- Diciendo: ¿Eres tu el Cristo?, dínoslo. Y díjoles: Si os lo dijere, no creeréis;

22:68- Y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis;

22:69- Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará a la diestra de la potencia de Dios.

22:70- Y dijeron todos: ¿Luego tu hijo eres de Dios?. Y él les dijo: Vosotros lo decís que yo soy.

22:71- Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos?, porque nosotros lo hemos oído de su boca.

23:1- Levantándose entonces toda la multitud de ellos, lleváronlo a Pilato.

23:2- Y comenzaron a acusarlo, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte nuestra nación y que veda dar tributo a César, diciendo que él es el Cristo, el Rey.

23:3- Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tu el rey de los judíos?. Y respondiendo él, dijo: Tu lo dices.

23:4- Y Pilato dijo a los príncipes de los sacerdotes, y a las compañas: Ninguna culpa hallo en este hombre.

23:5- Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

23:6- Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si este hombre era galileo.

23:7- Y como entendió que pertenecía al señorío de Herodes, remitiólo a Herodes; el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días.

23:8- Y Herodes, viendo a Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que lo deseaba ver; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.

23:9- Y preguntábale con muchas palabras, mas él nada le respondió.

23:10- Y estaban los príncipes de los sacerdotes y los escribas acusándolo con gran porfía.

23:11- Mas Herodes con su corte lo menospreció, y escarneció, vistiéndolo de una ropa rica; y volviólo a enviar a Pilato.

23:12- Y fueron hechos amigos entre sí Pilatos y Herodes en el mismo día, porque antes eran enemigos entre sí.

23:13- Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,

23:14- Díjoles: Habéis me presentado a éste por hombre que aparta al pueblo; y he aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que lo acusáis.

23:15- Y ni aún Herodes, porque os remití a él; y he aquí que ninguna cosa digna de muerte se le ha hecho.

23:16- Soltarlo he, pues, castigado.

23:17- Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

23:18- Y toda la multitud dio voces a una, diciendo: Mata a éste, y suéltanos a Barrabás;

23:19- El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.

23:20- Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús.

23:21- Mas ellos volvían a dar voces, diciendo: Crucifícalo, crucifícalo.

23:22- Y él les dijo la tercera vez: ¿Por qué?, ¿qué mal ha hecho éste?, ninguna culpa de muerte he hallado en él; castigarlo he, pues, y soltarlo he.

23:23- Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes crecían.

23:24- Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían.

23:25- Y soltóles a aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

23:26- Y llevándolo, tomaron a un Simón Cireneo, que venía del campo, y pusiéronle encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

23:27- Y seguíalo grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales lo lloraban, y lamentaban.

23:28- Mas Jesús, vuelto a ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis a mi, mas lloraos a vosotras mismas, y a vuestros hijos.

23:29- Porque he aquí que vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y las tetas que no criaron.

23:30- Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros, y a los collados: Cubridnos.

23:31- Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco qué se hará?

23:32- Y llevaban también con él otros dos malhechores a matar con él.

23:33- Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, crucificáronlo allí, y a los malhechores; uno a la derecha, y otro a la izquierda.

23:34- Mas Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

23:35- Y el pueblo estaba mirando; y burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos, sálvese a sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.

23:36- Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre;

23:37- Y diciendo: Si tu eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

23:38- Y había también un título escrito sobre él con letras griegas, y romanas, y hebraicas: Este es el Rey de los judíos.

23:39- Y uno de los malhechores que estaban colgados lo injuriaba, diciendo: Si tu eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.

23:40- Y respondiendo el otro, riñóle, diciendo: ¿Ni aún tu temes a Dios, estando en la misma condenación?

23:41- Y nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.

23:42- Y dijo a Jesús: Señor, acuérdate de mi cuando vinieres en tu reino.

23:43- Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy serás conmigo en el paraíso.

23:44- Cuando era como la hora de las seis, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de las nueve.

23:45- Y el Sol se escureció, y el velo del templo se rompió por medio.

23:46- Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

23:47- Y como el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

23:48- Y toda la multitud de los que estaban presentes a este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.

23:49- Mas todos sus conocidos estaban de lejos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, mirando estas cosas.

23:50- Y he aquí un varón llamado Josef, el cual era senador, varón bueno y justo;

23:51- El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos; de Arimatea, ciudad de Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;

23:52- Éste llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

23:53- Y quitado, lo envolvió en una sábana; y lo puso en un sepulcro que era labrado de piedra, en el cual aún ninguno había sido puesto.

23:54- Y era día de la víspera de la pascua, y el sábado se seguía.

23:55- Y viniendo también las mujeres que lo habían seguido de Galilea, vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo.

23:56- Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.

24:1- Y el primer día de los sábados, muy de mañana, vinieron al monumento trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado; y algunas otras mujeres con ellas.

24:2- Y hallaron la piedra revuelta de la puerta del sepulcro.

24:3- Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

24:4- Y aconteció que estando ellas espantadas de esto, he aquí dos varones que se pararon cabe ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes;

24:5- Y teniendo ellas temor, y abajando el rostro a tierra, dijéronles: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

24:6- No está aquí, mas ha resucitado; acordaos de lo que os habló cuando aún estaba en Galilea,

24:7- Diciendo: Que es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercero día.

24:8- Entonces ellas se acordaron de sus palabras.

24:9- Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

24:10- Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás que estaban con ellas, las que decían estas cosas a los apóstoles.

24:11- Mas a ellos les parecían como locura las palabras de ellas, y no las creyeron.

24:12- Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro vio solos los lienzos allí echados, y fuese maravillado entre sí de este caso.

24:13- Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaus;

24:14- E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido.

24:15- Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó e iba con ellos juntamente.

24:16- Mas los ojos de ellos eran detenidos que no lo conociesen.

24:17- Y díjoles: ¿Qué pláticas son éstas que tratáis entre vosotros andando y estáis tristes?

24:18- Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, díjole: ¿Tu sólo peregrino eres en Jerusalem que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?

24:19- Entonces él les dijo: ¿Qué?. Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, el cual fue varón profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

24:20- Y cómo lo entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes a condenación de muerte, y lo crucificaron.

24:21- Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercero día que esto ha acontecido.

24:22- Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro;

24:23- Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dicen que él vive.

24:24- Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habían dicho; mas a él no lo vieron.

24:25- Entonces él les dijo: Oh locos y tardos de corazón para creer a todo lo que los profetas han dicho.

24:26- ¿No era menester que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara así en su gloria?

24:27- Y comenzando desde Moisés y de todos los profetas declarábales esto en todas las Escrituras que eran de él.

24:28- Y llegaron a la aldea a donde iban, y él fingió que iba más lejos.

24:29- Mas ellos lo detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde y el día es ya bajo. Y entró con ellos.

24:30- Y aconteció que estando sentado a la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.

24:31- Entonces fueron abiertos los ojos de ellos y conociéronlo, mas él se desapareció de los ojos de ellos.

24:32- Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros mientras nos hablaba en el camino y cuando nos abría las Escrituras?

24.33- Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalem; y hallaron a los once ayuntados, y a los que eran con ellos,

24:34- Que decían: Resucitado ha el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.

24:35- Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos en el partir del pan.

24:36- Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz sea a vosotros.

24:37- Entonces ellos, espantados y asombrados, pensaban que veían algún espíritu.

24:38- Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados y suben pensamientos a vuestros corazones?

24:39- Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

24:40- Y en diciendo esto, mostróles las manos y los pies.

24:41- Y no lo creyéndolo aún ellos de gozo, y maravillados, díjoles: ¿Tenéis aquí algo de comer?

24:42- Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado y un panal de miel.

24:43- Lo cual él tomó y comió delante de ellos;

24:44- Y díjoles: Estas son las palabras que os hablé estando aún con vosotros; que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la Ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos, de mi.

24:45- Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras.

24:46- Y díjoles: Así está escrito, y así fue menester que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercero día;

24:47- Y que se predicase en su nombre penitencia y remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

24:48- Y vosotros sois testigos de estas cosas.

24:49- Y he aquí yo enviaré al Prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem hasta que seáis envestidos de lo alto de potencia.

24:50- Y sacólos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo.

24:51- Y aconteció, que bendiciéndolos, se fue de ellos, y era llevado arriba al cielo.

24:52- Y ellos, después de haberlo adorado, volviéronse a Jerusalem con gran gozo.

24:53- Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.