Reina Valera 1602

S. MARCOS 9-16

9:1- Díjoles también: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia.

9:2- Y seis días después tomó Jesús a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y sacólos aparte solos a un monte alto, y fue transfigurado delante de ellos.

9:3- Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos, como nieve cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.

9:4- Y aparecióles Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

9:5- Entonces respondiendo Pedro, dice a Jesús: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres cabañas; para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra.

9:6- Porque no sabía lo que hablaba, que estaba fuera de sí.

9:7- Y vino una nube que los asombró y una voz de la nube que decía: Este es mi Hijo amado, a Él oíd. 

9:8- Y luego, como miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a sólo Jesús.

9:9- Y descendiendo ellos del monte, mandóles que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.

9:10- Y ellos retuvieron el caso en sí altercando qué sería aquello: Resucitar de los muertos.

9:11- Y preguntáronle diciendo qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga antes.

9:12- Y respondiendo él, díjoles: Elías a la verdad, cuando viniere antes reformará todas las cosas, y como está escrito del Hijo del hombre que padezca mucho y sea tenido en nada.

9:13- Empero digo os que Elías ya vino e hiciéronle todo lo que quisieron, como está escrito de él.

9:14- Y cuando vino a los discípulos, vio grande compaña alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

9:15- Y luego toda la compaña, viéndolo, se espantó; y corriendo a él, saludáronlo.

9:16- Y preguntó a los escribas: ¿Qué disputáis con ellos?

9:17- Y respondiendo uno de la compaña, dijo: Maestro, traje mi hijo a ti, que tiene un espíritu mudo.

9:18- El cual donde quiera que lo toma, lo despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

9:19- Y respondiendo él, díjole: Oh generación infiel, ¿hasta cuándo estaré con vosotros?, ¿hasta cuándo os tengo que sufrir?. Traédmelo.

9:20- Y trajéronselo; y como él lo vio, luego el espíritu lo comenzó a despedazar; y cayendo en tierra revolcábase echando espumarajos.

9:21- Y preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto?. Y él dijo: Desde niño.

9:22- Y muchas veces lo echa en el fuego, y en aguas, para matarlo; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

9:23- Y Jesús le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible.

9:24- Y luego el padre del muchacho dijo clamando con lágrimas: Creo Señor, ayuda mi incredulidad.

9:25- Y como Jesús vio que la compaña concurría, riñó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él y no entres más en él.

9:26- Entonces el espíritu clamando, y despedazándolo mucho, salió; y él quedó como muerto, que muchos decían que era muerto.

9:27- Mas Jesús, tomándolo de la mano, enhestólo, y levantóse.

9:28- Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

9:29- Y díjoles: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

9:30- Y salidos de allí caminaron juntos por Galilea, y no quería que nadie lo supiese.

9:31- Porque enseñaba a sus discípulos, y decíales: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y matarlo han; mas muerto él, resucitará al tercero día.

9:32- Mas ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

9:33- Y vino a Capernaum, y como vino a casa, preguntóles: ¿Qué disputábais entre vosotros en el camino?

9:34- Mas ellos callaron, porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién de ellos había de ser el mayor. 

9:35- Entonces, sentándose, llamó a los doce, y díceles: El que quisiere ser el primero será el postrero de todos y el servidor de todos.

9:36- Y tomando un niño, púsolo en medio de ellos, y tomándolo en sus brazos, díceles:

9:37- El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, a mi recibe; y el que a mi recibe, no me recibe a mi, mas al que me envió.

9:38- Y respondióle Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y defendímoselo, porque no nos sigue.

9:39- Y Jesús le dijo: No se lo defendáis, porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda maldecirme.

9:40- Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

9:41- Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su salario.

9:42- Y cualquiera que escandalizare uno de estos pequeñitos que creen en mi, mejor le fuera que le fuera puesta cerca de su cuello una piedra de molino, y que fuera echado en la mar.

9:43- Mas si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar a la vida manco, que teniendo dos manos ir al quemadero, al fuego que no puede ser apagado.

9:44- Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

9:45- Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el quemadero, al fuego que no puede ser apagado.

9:46- Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

9:47- Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego.

9:48- Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.

9:49- Porque todo hombre será salado con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.

9:50- Buena es la sal, mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis?. Tened en vosotros mismos sal, y tened paz los unos con los otros.

10:1- Y partiéndose de allí, vino en los términos de Judea por tras el Jordán; y volvió la compaña a juntarse a él, y volviólos a enseñar, como acostumbraba.

10:2- Y llegándose los fariseos, preguntáronle si era lícito al marido enviar su mujer; tentándolo.

10:3- Mas él, respondiendo, díjoles: ¿Qué os mandó Moisés?

10:4- Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y enviar.

10:5- Y respondiendo Jesús, díjoles: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento.

10:6- Que al principio de la creación, macho y hembra los hizo Dios.

10:7- Por esto (dice) dejará el hombre a su padre y a la madre, y juntarse ha a su mujer.

10:8- Y los que eran dos, serán hechos una carne, así que no son más dos, sino una carne.

10:9- Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

10:10- Y en casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo.

10:11- Y díceles: Cualquiera que enviare a su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella.

10:12- Y si la mujer enviare su marido, y se casare con otro, adultera.

10:13- Y presentábanle niños para que los tocase, y los discípulos reñían a los que los presentaban.

10:14- Y viéndolo Jesús, enojóse, y díjoles: Dejad los niños venir, y no se lo defendáis; porque de los tales es el reino de Dios.

10:15- De cierto os digo que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

10:16- Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

10:17- Y saliendo él para ir su camino, uno corriendo e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

10:18- Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno?. Ninguno hay bueno, sino un Dios.

10:19- Los mandamientos sabes: No adulteres, no mates, no hurtes, no digas falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y madre.

10:20- Él entonces, respondiendo, díjole: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

10:21- Entonces Jesús, mirándolo, amólo, y díjole: Una cosa te falta; ve, todo lo que tienes vende y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme tomando tu cruz.

10:22- Mas él, entristecido por esta palabra fuese triste, porque tenía muchas posesiones.

10:23- Entonces Jesús mirando alrededor, dice a sus discípulos: Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas.

10:24- Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió a decir: Hijos, cuán difícil es entrar al reino de Dios los que confían en las riquezas.

10:25- Más fácil es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar al reino de Dios.

10:26- Mas ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

10:27- Entonces Jesús, mirándolos, dice: Acerca de los hombres, es imposible; mas acerca de Dios, no; porque todas cosas son posibles acerca de Dios.

10:28- Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

10:29- Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo que ninguno hay que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o heredades, por causa de mi y del evangelio,

10:30- Que no reciba ciento tanto ahora en este tiempo, casa, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y heredades, con persecuciones, y en el siglo venidero vida eterna.

10:31- Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

10:32- Y estaban en el camino subiendo a Jerusalem, y Jesús iba delante de ellos, y espantábanse y seguíanlo con miedo; entonces volviendo a tomar a los doce aparte comenzóles a decir las cosas que le habían de acontecer.

10:33- He aquí subimos a Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y condenarlo han a muerte, y entregarlo han a las gentes.

10:34- Las cuales lo escarnecerán, y lo azotarán, y escupirán en él, y matarlo han; mas al tercero día resucitará.

10:35- Entonces Jacobo y los hijos de Zebedeo se llegaron a él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéramos.

10:36- Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

10:37- Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos uno a tu diestra y el otro a tu siniestra.

10:38- Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís; ¿podéis beber el vaso que yo bebo y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

10:39- Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad el vaso que yo bebo, beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado seréis bautizados.

10:40- Mas que os sentéis a mi diestra y a mi siniestra, no es mío darlo, sino a los que está aparejado.

10:41- Y como lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse de Jacobo y de Juan.

10:42- Mas Jesús, llamándolos, díceles: Ya sabéis que los que se ven ser príncipes en las gentes se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad.

10:43- Mas no será así entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.

10:44- Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero será siervo de todos.

10:45- Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir y dar su vida en rescate por muchos.

10:46- Entonces vienen a Jericó, y saliendo él de Jericó, y sus discípulos, y una gran compaña, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

10:47- Y oyendo que era Jesús el nazareno, comenzó a dar voces y decir: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mi.

10:48- Y muchos le reñían, que callase; mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mi.

10:49- Entonces Jesús, parándose, mandó llamarlo; y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza, levántate, que te llama.

10:50- Él entonces, echando su capa, levantóse, y vino a Jesús,

10:51- Y respondiendo Jesús, dícele: ¿Qué quieres que te haga?, y el ciego le dice: Rabboni, que cobre la vista.

10:52- Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

11:1- Y como fueron cerca de Jerusalem, de Bethphage, y de Bethania, al monte de las Olivas, envía dos de sus discípulos,

11:2- Y díceles: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallaréis un pollino atado, sobre el cual ningún hombre ha subido; desatadlo, y traedlo.

11:3- Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso?, decid que el Señor lo ha menester; y luego lo enviará acá.

11:4- Y fueron, y hallaron el pollino atado a la puerta, fuera, entre dos caminos, y desatáronlo.

11:5- Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?

11:6- Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado, y dejáronlos.

11:7- Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus vestidos, y él se sentó sobre él.

11:8- Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y tendían por el camino.

11:9- Y los que iban delante y los que iban detrás daban grita, diciendo: Hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor.

11:10- Bendito el reino que viene en el nombre del Señor de nuestro padre David. Hosanna en las alturas.

11:11- Y entró el Señor en Jerusalem y en el templo, y habiendo mirado alderredor todas las cosas, y siendo ya tarde, salióse a Bethania con los doce.

11:12- Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

11:13- Y viendo de lejos una higuera, que tenía hojas, vino a ver si quizá hallaría en ella algo, y como vino a ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.

11:14- Entonces Jesús, respondiendo, dijo a la higuera: Nunca más nadie coma de ti fruto para siempre. Y esto oyeron sus discípulos.

11:15- Vienen pues a Jerusalem, y entrando Jesús en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los monederos, y las sillas de los que vendían palomas.

11:16- Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.

11:17- Y enseñábales, diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada de todas las gentes?, y vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

11:18- Y oyéronlo los escribas y los príncipes de los sacerdotes y procuraban cómo lo matarían, porque le tenían miedo, porque toda la compaña estaba fuera de sí de su doctrina.

11:19- Mas como fue tarde, Jesús salió de la ciudad.

11:20- Y pasando por la mañana vieron que la higuera se había secado desde las raíces.

11:21- Entonces Pedro, acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste se ha secado.

11:22- Y respondiendo Jesús, díceles: Tened fe de Dios.

11:23- Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.

11:24- Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiéreis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

11:25- Y cuando estuviéreis orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

11:26- Porque si vosotros no perdonáreis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

11:27- Y volvieron a Jerusalem, y andando él por el templo vienen a él los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y los ancianos;

11:28- Y dícenle: ¿Con qué facultad haces estas cosas, y quién te ha dado esta facultad para hacer estas cosas?

11:29- Y Jesús entonces, respondiendo, díceles: Preguntaros he también yo una palabra, y respondedme, y deciros he con qué facultad hago estas cosas.

11:30- El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?. Respondedme.

11:31- Entonces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, dirá: ¿Por qué pues no le creísteis?

11:32- Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo; porque todos tenían de Juan que verdaderamente era profeta.

11:33- Y respondiendo, dicen a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, díceles: Tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.

12:1- Y comenzóles a hablar por parábolas: Plantó un hombre una viña, y cercóla con seto, e hízole un foso, y edificó una torre, y arrendóla a labradores, y partióse lejos.

12:2- Y envió un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña.

12:3- Mas ellos, tomándolo, hiriéronlo, y enviáronlo vacío.

12:4- Y volvió a enviarles otro siervo, mas ellos apedreándolo hiriéronlo en la cabeza, y volviéronlo a enviar afrentado.

12:5- Y volvió a enviar otro, y a aquel mataron, y a otros muchos, hiriendo a unos y matando a otros.

12:6- Teniendo pues aún un hijo suyo amado, enviólo también a ellos el postrero, diciendo: Porque tendrán en reverencia a mi hijo.

12:7- Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero, venid, matémoslo, y la heredad será nuestra.

12:8- Y prendiéndolo, matáronlo, y echaron fuera de la viña:

12:9- ¿Qué pues hará el señor de la viña?. Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.

12:10- ¿Ni aún esta Escritura habéis leído: La piedra que condenaron los que edificaban, ésta es puesta por cabeza de esquina.

12:11- Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12:12- Y procuraban prenderlo, mas temían la multitud, porque entendían que decía a ellos aquella parábola; y dejándolo, fueronse.

12:13- Y envían a él algunos de los fariseos y de los herodianos para que lo tomasen en alguna palabra.

12:14- Y viniendo ellos, dícenle: Maestro, ya sabemos que eres hombre de verdad y no te curas de nadie, porque no miras a apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no?. ¿Daremos, o no daremos?

12:15- Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, díjoles: ¿Por qué me tentáis?. Traedme la moneda para que la vea.

12:16- Y ellos se la trajeron, y díceles: ¿Cuya es esta imágen y esta inscripción?. Y ellos le dijeron: De César.

12:17- Y respondiendo Jesús, díjoles: Pagad lo que es de César a César; y lo que es de Dios a Dios. Y maravilláronse de ello.

12:18- Entonces vienen a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y preguntáronle, diciendo:

12:19- Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muriese y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer y despierte simiente a su hermano.

12:20- Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente.

12:21- Y tomóla el segundo, y murió; y ni aquél tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera.

12:22- Y tomáronla los siete; y tampoco dejaron simiente; a la postre murió también la mujer.

12:23- En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿mujer de cuál de ellos será?, porque los siete la tuvieron por mujer.

12:24- Entonces respondiendo Jesús, díceles: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

12:25- Porque cuando resucitarán de los muertos, ni maridos tomarán mujeres, ni mujeres maridos; mas son como los ángeles que están en los cielos.

12:26- Y de los muertos que hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, como le habló Dios en el zarzal, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

12:27- No es Dios de muertos, mas Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

12:28- Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, preguntóle: ¿Cuál era el más principal mandamiento de todos?

12:29- Y Jesús le respondió: El más principal mandamiento de todos es: Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es.

12:30- Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu ánima, y de todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas; éste es el más principal mandamiento.

12:31- Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

12:32- Entonces el escriba le dijo: Bien Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él.

12:33- Y que amarlo de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas; y amar al prójimo como a sí mismo, más es que todos holocaustos y sacrificios.

12:34- Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, dícele: No estás lejos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

12:35- Y respondiendo Jesús, decía enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

12:36- Porque el mismo David dijo por Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mis diestras, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

12:37- Luego llamándole el mismo David: Señor, ¿de dónde pues es su hijo?. Y mucha compaña lo oía de buena gana.

12:38- Y decíales en su doctrina: Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas luengas, y aman las salutaciones en las plazas.

12:39- Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas.

12:40- Que tragan las casas de las viudas y ponen delante que hacen luengas oraciones. Éstos recibirán mayor juicio.

12:41- Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos  echaban mucho.

12:42- Y como vino una viuda pobre echó dos minutos, que es un cuarto.

12:43- Entonces, llamando Jesús a sus discípulos, díceles: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca.

12:44- Porque todos han echado de lo que les sobra, mas ésta de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.

13:1- Y saliendo del templo, dícele uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.

13:2- Y Jesús respondiendo, díjole: ¿Ves estos grandes edificios?, no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

13:3- Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, preguntáronle aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andrés:

13:4- Dinos, ¿cuándo serán estas cosas?, ¿Y qué señal habrá cuando todas las cosas han de ser acabadas?

13:5- Y Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe.

13:6- Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos.

13:7- Mas cuando oyéreis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbéis; porque conviene hacerse así, mas aún no será el fin.

13:8- Porque gente se levantará contra gente, y reino contra reino; y habrá terremotos en cada lugar, y habrá hambres, y alborotos, principios de dolores serán éstos.

13:9- Mas vosotros mirad por vosotros, porque os entregarán en consejos, y en sinagogas seréis azotados; y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mi, por testimonio a ellos.

13:10- Y en todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes.

13:11- Y cuando os trajeren entregándoos, no premeditéis qué habéis decir, ni lo penséis; mas lo que os fuere dado en aquella hora, esto hablad, porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

13:12- Y entregará a la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y levantarse han los hijos contra los padres, y matarlos han.

13:13- Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre, mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

13:14- Empero cuando viéreis la abominación de asolamiento, que fue dicha por el profeta Daniel, que estará donde no debe, el que lee, entienda; entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes.

13:15- Y el que estuviere sobre la casa, no descienda a la casa; ni entre para tomar algo de su casa.

13:16- Y el que estuviere en el campo no torne atrás, ni aún a tomar su capa.

13:17- Mas ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos días.

13:18- Orad pues que no acontezca vuestra huída en invierno.

13:19- Porque serán aquellos días una aflicción cual nunca fue desde el principio de la creación de las cosas que crió Dios hasta este tiempo, ni será.

13:20- Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos, que él escogió, acortó aquellos días.

13:21- Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; o: He aquí, allí está; no lo creáis.

13:22- Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán señales y prodigios para engañar, si se pudiese hacer, aún a los escogidos.

13:23- Mas vosotros mirad, he aquí os lo he dicho antes todo.

13:24- Empero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se escurecerá, y la luna no dará su resplandor.

13:25- Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que están en los cielos serán conmovidas.

13:26- Y entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria.

13:27- Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

13:28- De la higuera aprended la semejanza. Cuando su rama ya se hace tierna, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca.

13:29- Así también vosotros cuando viéreis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

13:30- De cierto os digo que no pasará esta generación que todas estas cosas no sean hechas.

13:31- El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras nunca pasarán.

13:32- Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

13:33- Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

13:34- Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dio a sus siervos su hacienda, y a cada uno cargo, y al portero mandó que velase.

13:35- Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; a la tarde, o a la media noche, o al canto del gallo, o a la mañana.

13:36- Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

13:37- Y las cosas que a vosotros digo, a todos las digo: Velad.

14:1- Y era la pascua, y los días de los panes sin levadura dos días después; y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas cómo lo prenderían por engaño, y lo matarían.

14:2- Y decían: No en el día de la fiesta, para que no se haga alboroto del pueblo.

14:3- Y estando él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer teniendo un vaso de alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio, y quebrando el alabastro, derramóselo en la cabeza.

14:4- Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho esta perdición de ungüento?

14:5- Porque podía esto ser vendido por más de trescientos dineros, y darse a los pobres. Y bramaban contra ella.

14:6- Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis?, buena obra me ha hecho.

14:7- Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiéreis les podréis hacer bien; mas a mi no siempre me tendréis.

14:8- Ésta, lo que pudo, hizo; porque ha prevenido a ungir mi cuerpo para la sepultura.

14:9- De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta será dicho para memoria de ella.

14:10- Entonces Judas Iscariota, uno de los doce, vino a los príncipes de los sacerdotes, para entregárselo.

14:11- Y ellos, oyéndolo, holgáronse; y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo lo entregaría.

14:12- Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos a aparejarte para que comas la pascua?

14:13- Y envía dos de sus discípulos, y díceles: Id a la ciudad, y encontraros ha un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidlo,

14:14- Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos?

14:15- Y él os mostrará un gran cenadero aparejado, aderezad para nosotros allí.

14:16- Y fueron sus discípulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron como les había dicho, y aderezaron la pascua.

14:17- Y llegada la tarde vino con los doce.

14:18- Y cuando se sentaron a la mesa, y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

14:19- Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por sí: ¿Seré yo?, y el otro: ¿Seré yo?.

14:20- Y respondiendo él, díjoles: Uno de los doce que moja conmigo en el plato.

14:21- A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ay de aquél hombre por quien el Hijo del hombre es entregado. Bueno le fuera si no fuera nacido el tal hombre.

14:22- Y estando ellos comiendo, tomó Jesús el pan, y bendiciendo, partió, y dioles, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

14:23- Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, dioles; y bebieron de él todos.

14:24- Y díceles: Esto es mi sangre del nuevo testamento, que por muchos es derramada.

14:25- De cierto os digo, que no beberé más de fruto de vid hasta aquel día, cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.

14:26- Y como hubieron cantado el himno, saliéronse al monte de las Olivas.

14:27- Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mi esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor y serán derramadas las ovejas.

14:28- Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

14:29- Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

14:30- Y dícele Jesús: De cierto te digo, [tu] hoy, esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.

14:31- Mas él mucho más decía: Si me fuere menester morir contigo no te negaré. También todos decían lo mismo.

14:32- Y vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, entre tanto que oro.

14:33- Y toma consigo a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y comenzó a atemorizarse, y a angustiarse.

14:34- Y díceles: De todas partes está triste mi alma hasta la muerte; esperad aquí, y velad.

14:35- Y yéndose un poco adelante, postróse a tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.

14:36- Y dijo: Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles, traspasa de mi este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tu.

14:37- Y vino, y hallólos durmiendo; y dice a Pedro: Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar una hora?

14:38- Velad y orad, no entréis en tentación; el espíritu a la verdad es presto, mas la carne enferma.

14:39- Y volviéndose a ir, oró, y dijo las mismas palabras.

14:40- Y vuelto, hallólos otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran cargados, y no sabían qué responderle.

14:41- Y vino la tercera vez, y díceles: Dormid ya y descansad. Basta, la hora es venida; he aquí el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.

14:42- Levantáos, vamos; he aquí el que me entrega, está cerca.

14:43- Y luego, aún hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha compaña con espadas y bastones de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos.

14:44- Y el que lo entregaba, les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedlo, y llevadlo seguramente.

14:45- Y cuando vino, llegóse luego a él, y dícele: Maestro, Maestro; y besólo.

14:46- Entonces ellos echaron en él sus manos, y prendiéronlo.

14:47- Y uno de los que estaban allí, sacando el cuchillo, hirió al siervo del sumo pontífice, y cortóle la oreja.

14:48- Y respondiendo Jesús, díjoles: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con bastones a tomarme?

14:49- Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomásteis. Mas para que se cumplan las Escrituras.

14:50- Entonces dejándolo todos sus discípulos huyeron.

14:51- Empero un mancebillo lo seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebillos lo prendieron.

14:52- Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.

14:53- Y trajeron a Jesús al sumo pontífice; y juntáronse a él todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

14:54- Pedro, empero, lo siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo pontífice; y estaba sentado con los servidores, y calentándose al fuego.

14:55- Y los príncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban algún testimonio contra Jesús, para entregarlo a la muerte; mas no hallaban.

14:56- Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no concertaban.

14:57- Entonces levantándose unos, dieron contra él falso testimonio, diciendo:

14:58- Nosotros le hemos oído que decía: Yo derribaré este templo, que es hecho de manos y en tres días edificaré otro hecho sin manos.

14:59- Mas ni aún así se concertaba el testimonio de ellos.

14:60- El sumo pontífice entonces, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo?, ¿qué atestiguan éstos contra ti?

14:61- Mas él callaba, y nada respondió. El sumo pontífice le volvió a preguntar, y dícele: ¿Eres tu el Cristo, hijo del Bendito?

14:62- Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre asentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.

14:63- Entonces el pontífice, rompiendo sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?

14:64-Oído habéis la blasfemia; ¿qué os parece?. Y ellos todos lo condenaron ser culpado de muerte.

14:65- Y algunos comenzaron a escupir en él, y cubrir su rostro y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores lo herían de bofetadas.

14:66- Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo pontífice.

14:67- Y como vio a Pedro que se calentaba, mirándolo, dice: Y tu con Jesús el nazareno eras.

14:68- Mas él negó diciendo: No lo conozco, ni sé lo que te dices. Y salióse fuera a la entrada; y cantó el gallo.

14:69- Y la criada viéndolo otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Éste es de ellos.

14:70- Mas él negó otra vez. Y poco después, otra vez los que estaban allí, dijeron a Pedro: Verdaderamente eres de ellos, porque eres Galileo, y tu habla es semejante.

14:71- Y él comenzó a anatematizarse y jurar: No conozco a este hombre que decís.

14:72- Y el gallo cantó la segunda vez; y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces; y comenzó a llorar.

15:1- Y luego por la mañana, hecho consejo, los sumos sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesús atado, y entregáronlo a Pilato.

15:2- Y preguntóle Pilato: ¿Eres tu el Rey de los judíos?. Y respondiendo él, díjole: Tu lo dices.

15:3- Y acusábanlo los príncipes de los sacerdotes mucho.

15:4- Y preguntóle otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo?. Mira cuán muchas cosas atestiguan contra ti.

15:5- Mas Jesús ni aún con eso respondió, que Pilato se maravillaba.

15:6- Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso cualquiera que pidiesen.

15:7- Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de la revuelta, que en una revuelta habían hecho muerte.

15:8- Y la multitud, dando voces, comenzó a pedir como siempre les había hecho.

15:9- Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?

15:10- Porque conocía que por envidia lo habían entregado los príncipes de los sacerdotes.

15:11- Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás.

15:12- Y respondiendo Pilato, díceles otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?

15:13- Y ellos volvieron a dar voces: Crucifícalo.

15:14- Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho?, y ellos daban más voces: Crucifícalo.

15:15- Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, soltóles a Barrabás, y entregó a Jesús azotado para que fuese crucificado.

15:16- Entonces los soldados lo llevaron dentro de la sala, es a saber, a la audiencia; y convocan toda la cuadrilla.

15:17- Y vístenlo de púrpura, y pónenle una corona tejida de espinas.

15:18- Y comenzaron a saludarle: Tengas gozo, Rey de los judíos.

15:19- Y heríanle su cabeza con una caña, y escupían en él, y adorábanlo hincadas las rodillas.

15:20- Y después que lo hubieron escarnecido, desnudáronle la ropa de púrpura, y vistiéronle sus propios vestidos, y sácanlo para crucificarlo.

15:21- Y cargaron a uno que pasaba (Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo), para que llevase su cruz.

15:22- Y llévanlo al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera. 

15:23- Y diéronle a beber vino mirrado, mas él no lo tomó.

15:24- Y después que lo hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.

15:25- Y era la hora de las tres cuando lo crucificaron.

15:26- Y el título escrito de su causa era: El Rey de los judíos.

15:27- Y crucificaron con él dos ladrones, uno a su mano derecha, y otro a su mano izquierda.

15:28- Y cumplióse la Escritura que dice: Y con los inicuos fue contado.

15:29- Y los que pasaban lo denostaban meneando sus cabezas, y diciendo: Bah, que derribas el templo de Dios y en tres días lo edificas;

15:30- Sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.

15:31- Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo, decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.

15:32- El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él lo denostaban.

15:33- Y cuando vino la hora de las seis, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de las nueve.

15:34- Y a la hora de las nueve exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lamma sabachthani?, que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

15:35- Y oyéndolo unos de los que estaban allí, decían: He aquí a Elías llama.

15:36- Y corrió uno, e hinchiendo de vinagre una esponja, y poniéndola en una caña, dióle de beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías a quitarlo.

15:37- Mas Jesús, dando una grande voz, expiró.

15:38- Entonces el velo del templo se partió en dos, de alto a bajo.

15:39- Y el centurión, que estaba delante de él, viendo que había expirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios.

15:40- Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales era María Magdalena y María de Jacobo el Menor, y la madre de Joses, y Salomé.

15:41- Las cuales, estando aún él en Galilea, lo habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido a Jerusalem.

15:42- Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, es saber, la víspera del sábado,

15:43- Josef de Arimatea, senador noble, que también él esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

15:44- Y Pilato se maravilló, si ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntóle, si era ya muerto.

15:45- Y entendido del centurión, dio el cuerpo a Josef.

15:46- El cual compró una sábana, y quitado, envolviólo en la sábana, y púsolo en un sepulcro que era cortado de piedra; y revolvió la piedra a la puerta del sepulcro.

15:47- Y María Magdalena, y María madre de Joses, miraban donde era puesto.

16:1- Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirlo.

16:2- Y muy de mañana, el primero de los sábados, vienen al sepulcro, ya salido el sol.

16:3- Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?

16:4- Y como miraron, ven la piedra revuelta, porque era grande.

16:5- Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado a la mano derecha cubierto de una ropa luenga blanca; y espantáronse.

16:6- Mas él les dice: No tengáis miedo; buscáis a Jesús nazareno, crucificado; resucitado es, no está aquí; he aquí el lugar donde lo pusieron.

16:7- Mas id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea; allí lo veréis, como os dijo.

16:8- Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro, porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.

16:9- Mas como Jesús resucitó por la mañana el primer día de los sábados, primeramente apareció a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.

16:10- Yendo ella, hízolo saber a los que habían estado con él, que estaban  tristes y llorando.

16:11- Y ellos, como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.

16:12- Mas después apareció en otra forma a dos de ellos que iban camino, yendo a la aldea.

16:13- Y ellos fueron, e hiciéronlo saber a los otros, y ni aún a ellos creyeron.

16:14- Finalmente se apareció a los once, estando sentados a la mesa; y zahirióles su incredulidad y la dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que lo habían visto resucitado.

16:15- Y díjoles: Id por todo el mundo, predicad el evangelio a toda criatura.

16:16- El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado.

16:17- Y estas señales seguirán a los que creyeren: Por mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas,

16:18- Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán.

16:19- Y el Señor, después que les hubo hablado, fue recibido arriba al cielo, y asentóse a la diestra de Dios.

16:20- Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.