Reina Valera 1602

S. MATEO 1-15

1:1- Libro de la generación de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.

1:2- Abraham engendró a Isaac. E Isaac engendró a Jacob. Y Jacob engendró a Judas y a sus hermanos.

1:3- Y Judas engendró de Tamar a Fares y a Zara. Y Fares engendró a Esrom. Y Esrom engrendró a Aram.

1:4- Y Aram engendró a Aminadab. Y Aminadab engendró a Naasón. Y Naasón engendró a Salmón.

1:5- Y Salmón engendró de Raab a Booz. Y Booz engendró de Rut a Obed. Y Obed engendró a Jessé. 

1:6- Y Jessé engendró al rey David. Y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.

1:7- Y Salomón engendró a Roboam. Y Roboam engendró a Abia. Y Abia engendró a Asa.

1:8- Y Asa engendró a Josafat. Y Josafat engendró a Joran. Y Joran engendró a Ozías.

1:9- Y Ozías engendró a Joatan. Y Joatan engendró a Acaz. Y Acaz engendró a Ezequías.

1:10- Y Ezequías engendró a Manasé. Y Manasé engendró a Amon. Y Amon engendró a Josías.

1:11- Y Josías engendró a Joacim. Y Joacim engendró a Jeconías, y a sus hermanos en la transmigración de Babilonia.

1:12- Y después de la transmigración de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel. Y Salatiel engendró a Zorobabel.

1:13- Y Zorobabel engendró a Abiud. Y Abiud engendró a Eliacim. Y Eliacim engendró a Azor.

1:14- Y Azor engendró a Sadoc. Y Sadoc engendró a Aquin. Y Aquin engendró a Eliud.

1:15- Y Eliud engendró a Eleazar. Y Eleazar engendró a Matan. Y Matan engendró a Jacob.

1:16- Y Jacob engendró a Josef, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.

1:17- De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones. Y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones. Y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

1:18- Y el nacimiento de Jesu Cristo fue así: Que estando María su madre desposada con Josef, antes que se juntasen, fue hallada estar preñada del Espíritu Santo.

1:19- Y Josef su marido, como era justo, y no la quisiese infamar, quísola dejar secretamente.

1:20- Y pensando en esto, he aquí que el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: Josef, hijo de David, no temas de recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

1:21- Y parirá hijo, y llamarás su nombre Jesús; porque él salvará su pueblo de sus pecados.

1:22- Todo esto acontenció para que se cumpliese lo que fue dicho por el Señor por el profeta, que dijo:

1:23- He aquí que una virgen será preñada, y parirá hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que es si lo declares: Con nosotros Dios.

1:24- Y despertado Josef del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

1:25- Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito, y llamó su nombre Jesús.

2:1- Y como fue nacido Jesús en Beth-lehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí que magos vinieron del oriente a Jerusalem.

2:2- Diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?. Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarlo.

2:3- Y oyendo esto el rey Herodes turbóse, y toda Jerusalem con él.

2:4- Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, preguntóles donde había de nacer el Cristo.

2:5- Y ellos le dijeron: En Beth-lehem de Judea, porque así está escrito por el profeta:

2:6- Y tú Beth-lehem de tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.

2:7- Entonces Herodes, llamados los magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella.

2:8- Y enviándolos a Beth-lehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño, y después que lo hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y lo adore.

2:9- Y ellos, habiendo oído al rey, fueronse; y he aquí que la estrella, que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegado se puso sobre donde estaba el niño.

2:10- Y vista la estrella gozáronse mucho de gran gozo.

2:11- Y entrando en la casa hallaron al niño con su madre María, y postrándose adoráronlo; y abriendo sus tesoros, ofreciéronle dones: Oro, y encienso, y mirra.

2:12- Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, volviéronse a su tierra por otro camino.

2:13- Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños a Josef, diciendo: Levántate y toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estate allá hasta que yo te lo diga, porque ha de acontecer que Herodes buscará al niño para matarlo.

2:14- Y despertando él, tomó al niño y a su madre de noche y fuese a Egipto.

2:15- Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que fue dicho por el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé mi Hijo.

2:16- Herodes entonces, como se vio burlado de los magos, enojóse mucho, y envió y mató todos los niños que había en Beth-lehem y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los magos.

2:17- Entonces fue cumplido lo que fue dicho por el Señor por el profeta Jeremías, que dijo:

2:18- Voz fue oída en Ramá, lamentación, lloro, y gemido grande, Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.

2:19- Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños a Josef en Egipto.

2:20- Diciendo: Levántate, y toma al niño, y a su madre, y vete a tierra de Israel, que muertos son los que procuraban la muerte del niño.

2:21- Entonces él se levantó, y tomó al niño, y a su madre, y vínose a tierra de Israel.

2:22- Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; más amonestado por revelación en sueños, se fue a las partes de Galilea.

2:23- Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas: Que había de ser llamado Nazareo.

3:1- Y en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

3:2- Y diciendo: Enmendaos, que el reino de los cielos se acerca.

3:3- Porque éste es aquel del cual fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz del que clama en el desierto. Aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas.

3:4- Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero arredor de sus lomos, y su comida era langostas y miel montés.

3:5- Entonces salía a él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alderredor del Jordán.

3:6- Y eran bautizados de él en el Jordán, confesando sus pecados.

3:7- Y viendo él muchos de los fariseos y de los saduceos que venían a su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que vendrá?

3:8- Haced pues frutos dignos de conversión.

3:9- Y no penséis a deciros: A Abraham tenemos por padre, porque yo os digo que puede Dios despertar hijos a Abraham aún de estas piedras.

3:10- Ahora ya también la hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no hace buen fruto es cortado y echado en el fuego.

3:11- Yo a la verdad os bautizo en agua para conversión, más el que viene tras mi, más poderoso es que yo, los zapatos del cual yo no soy digno de llevar. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

3:12- Su aventador en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

3:13- Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado de él.

3:14- Mas Juan le resistía mucho diciendo: Yo he menester de ser bautizado de ti, ¿y tu vienes a mi?

3:15- Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces lo dejó.

3:16- Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua, y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía, como paloma, y venía sobre él.

3:17- Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en el cual tengo contentamiento.

4:1- Entonces Jesús fue llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.

4:2- Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.

4:3- Y llegándole a él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.

4:4- Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale por la boca de Dios.

4:5- Entonces el diablo lo pasa a la santa ciudad, y púsolo sobre las almenas del templo.

4:6- Y díjole: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, que escrito está: Que a sus ángeles mandará por ti, y alzarte han en las manos, para que nunca tropieces con tu pie a piedra.

4:7- Jesús le dijo: Otra vez está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.

4:8- Otra vez lo pasa el diablo a un monte muy alto, y muéstrale todos los reinos del mundo, y su gloria;

4:9- Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

4:10- Entonces Jesús le dice: Vete Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

4:11- El diablo entonces lo dejó, y he aquí los ángeles llegaron, y servíanle.

4:12- Más oyendo Jesús que Juan era preso, volvióse a Galilea.

4:13- Y dejando a Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí.

4:14- Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo:

4:15- La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de las gentes;

4:16- Pueblo asentado en tinieblas vio gran luz, y los asentados en región de sombra de muerte luz les esclareció.

4:17- Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Enmendaos, que el reino de los cielos se ha acercado.

4:18- Y andando Jesús junto a la mar de Galilea vio dos hermanos: Simón, que es llamado Pedro; y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

4:19- Y díceles: Venid en pos de mi, y haceros he pescadores de hombres.

4:20- Ellos entonces, dejando luego las redes, lo siguieron.

4:21- Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos: Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y llamólos.

4:22- Y ellos luego, dejando la nave y a su padre, lo siguieron.

4:23- Y rodeó Jesús a toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda flaqueza en el pueblo.

4:24- Y corría su fama por toda la Siria, y traían a él todos los que tenían mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y perláticos, y sanábalos.

4:25- Y seguíanle muchas compañas de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judea, y de la otra parte del Jordán.

5:1- Y viendo Jesús las compañas, subió en el monte; y sentándose él, llegáronse a él sus discípulos.

5:2- Y abriendo él su boca, enseñábalos diciendo:

5:3- Bienaventurados los pobres en Espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

5:4- Bienaventurados los tristes, porque ellos recibirán consolación.

5:5- Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

5:6- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.

5:7- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

5:8- Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

5:9- Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

5:10- Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

5:11- Bienaventurados sois, cuando dijeren mal de vosotros, y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

5:12- Gozaos y alegraos, porque vuestro salario es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

5:13- Vosotros sois sal de la tierra, y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?, no vale más para nada, sino que sea echada fuera y sea hollada de los hombres.

5:14- Vosotros sois luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder.

5:15- Ni se enciende el candil y se pone debajo de un almud, mas en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

5:16- Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

5:17- No penséis que he venido para desatar la ley o los profetas; no he venido para desatarla, mas para cumplirla.

5:18- Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley que todas las cosas no sean hechas.

5:19- De manera que cualquiera que desatare uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos. Más cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

5:20- Por tanto yo os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

5:21- Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás, más cualquiera que matare será culpado de juicio.

5:22- Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado de juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raka, será culpado de ayuntamiento; y cualquiera que a su hermano dijere: Loco, será culpado del quemadero del fuego.

5:23- Por tanto, si trajeres tu presente delante del altar y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra ti;

5:24- Deja allí tu presente delante del altar y ve, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ve y ofrece tu presente.

5:25- Sé amigo de tu adversario presto, entretanto que estás con él en el camino, para que no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.

5:26- De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el postrer cornado. 

5:27- Oísteis que fue dicho a los antiguos: No adulterarás.

5:28- Yo pues os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

5:29- Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero.

5:30- Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti; que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al quemadero.

5:31- También fue dicho: Cualquiera que enviare su mujer dele carta de divorcio.

5:32- Más yo os digo, que el que enviare su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere, y el que se casare con la enviada comete adulterio.

5:33- Item, oísteis que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás, mas pagarás al Señor tus juramentos.

5:34- Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

5:35- Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es ciudad del gran Rey.

5:36- Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro.  

5:37- Más sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

5:38- Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente;

5:39- Más yo os digo: No resistáis con mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra.

5:40- Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, déjale también la capa.

5:41- Y a cualquiera que te cargare por una legua, ve con él dos.

5:42- Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti emprestado, no le rehúses.

5:43- Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.

5:44- Yo pues os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os calumnian y os persiguen.

5:45- Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos.

5:46- Porque si amareis a los que os aman, ¿qué salario tendréis?. ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

5:47- Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más?. ¿No hacen también así los publicanos? 

5:48- Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. 

6:1- Mirad que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres para que seáis mirados de ellos, de otra manera no tendréis salario acerca de vuestro Padre que está en los cielos.

6:2- Pues cuando haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su salario.

6:3- Mas cuando tu haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

6:4- Que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que mira en lo secreto, él te pagará en público.

6:5- Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en los ayuntamientos, y en los cantones de las calles en pie, para que sean vistos. De cierto que ya tienen su salario.

6:6- Mas tu, cuando oras, éntrate en tu cámara; y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagará en público.

6:7- Y orando, no seáis prolijos como los étnicos, que piensan que por su parlería serán oídos.

6:8- No os hagáis pues semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.

6:9- Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, sea santificado tu nombre.

6:10- Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad; como en el cielo, así también en la tierra.

6:11- Danos hoy nuestro pan cotidiano.

6:12- Y suéltanos nuestras deudas, como también nosotros soltamos a nuestros deudores.

6:13- Y no nos metas en tentación, mas líbranos de mal; porque tuyo es el reino, y la potencia, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

6:14- Porque si soltareis a los hombres sus ofensas, soltaros ha también a vosotros vuestro Padre celestial.

6:15- Mas si no soltareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os soltará vuestras ofensas. 

6:16- Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas austeros, que demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo que ya tienen su salario.

6:17- Mas tu, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro.

6:18- Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te pagará en público.

6:19- No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan.

6:20- Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan.

6:21- Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

6:22- El candil del cuerpo es el ojo; así que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso.

6:23- Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la lumbre que en ti hay son tinieblas, cuántas serán las mismas tinieblas.

6:24- Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro; o se llegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammón.

6:25- Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿La vida no es más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

6:26- Mirad a las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?

6:27- Mas, ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir a su estatura un codo?

6:28- Y por el vestido, ¿por qué os congojáis?. Aprended de los lirios del campo, como crecen; no trabajan ni hilan.

6:29- Mas digo os, que ni aún Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos.

6:30- Y si la hierba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

6:31- No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?

6:32- Porque las gentes buscan todas estas cosas, porque vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.

6:33- Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

6:34- Así que no os congojéis por lo de mañana, que el mañana traerá su congoja; basta al día su aflicción. 

7:1- No juzguéis, para que también no seáis juzgados.

7:2- Porque con el juicio que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, con ella os volverán a medir.

7:3- Y ¿por qué miras el arista que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

7:4- O, ¿como dirás a tu hermano: Espera, echaré de tu ojo el arista; y he aquí una viga en tu ojo?

7:5- Hipócrita, echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar el arista del ojo de tu hermano.

7:6- No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.

7:7- Pedid, y dárseos ha. Buscad, y hallaréis. Tocad, y abriréos ha.

7:8- Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, se abre.

7:9- ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo le pidiere pan, darle ha una piedra?

7:10- ¿Y si le pidiere pescado, darle ha serpiente?

7:11- Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que piden de él?

7:12- Así que todas las cosas que quisiereis que los hombres hicieren con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.

7:13- Entrad por la puerta estrecha, porque el camino que lleva a perdición es ancho y espacioso, y los que van por él son muchos.

7:14- Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan.

7:15- También, guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos robadores.

7:16- Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos?, ¿o higos de los escambrones?

7:17- De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos, mas el árbol podrido lleva malos frutos.

7:18- No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol podrido llevar buenos frutos.

7:19- Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego.

7:20- Así que por sus frutos los conoceréis.

7:21- No cualquiera que me dice: Señor, Señor; entrará en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

7:22- Muchos me dirán aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre sacamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas?

7:23- Y entonces les confesaré: Nunca os conocí, apartaos de mi, obradores de maldad.

7:24- Pues cualquiera que me oye estas palabras y las hace, compararlo he al varón prudente que edificó su casa sobre peña.

7:25- Que descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre peña.

7:26- Y cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, compararlo he al varón loco, que edificó su casa sobre arena.

7:27- Que descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fue ruina grande.

7:28- Y fue, que como Jesús acabó estas palabras, las compañas se espantaban de su doctrina.

7:29- Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. 

8:1- Y como descendió del monte, seguíanlo muchas compañas.

8:2- Y he aquí un leproso vino, y adorólo, diciendo: Señor, si quisieres, puedes me limpiar.

8:3- Y extendiendo Jesús su mano, tocólo, diciendo: Quiero, sé limpio. Y luego su lepra fue limpiada.

8:4- Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés para que les conste.

8:5- Y entrando Jesús en Capernaum, vino a él el Centurión rogándole,

8:6- Y diciendo: Señor, mi mozo está echado en casa paralítico, gravemente atormentado.

8:7- Y Jesús le dijo: Yo vendré, y lo sanaré.

8:8- Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de mi techumbre; mas solamente di con la palabra y mi mozo sanará.

8:9- Porque también yo soy hombre debajo de potestad, y tengo debajo de mi potestad soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y hace lo.

8:10- Y oyéndolo Jesús, maravillóse, y dijo a los que lo seguían: De cierto os digo, que ni aún en Israel he hallado tanta fe.

8:11- Mas yo os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se asentarán a la mesa con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos.

8:12- Y los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera. Allí será el lloro y el batimiento de dientes.

8:13- Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste sea hecho contigo. Y su mozo fue sano en el mismo momento.

8:14- Y vino Jesús a casa de Pedro, y vio a su suegra echada en la cama, y con fiebre.

8:15- Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y levantóse, y sirvióles.

8:16- Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados, y echó de ellos los demonios con la palabra, y sanó todos los enfermos.

8:17- Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Él tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

8:18- Y viendo Jesús muchas compañas arredor de sí, mandó que se fuesen de la otra parte del lago.

8:19- Y llególe un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres.

8:20- Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde acueste su cabeza.

8:21- Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia que vaya primero y entierre a mi padre.

8:22- Y Jesús le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren sus muertos.

8:23- Y entrando él en un navío, sus discípulos lo siguieron.

8:24- Y he aquí fue hecho en la mar un gran movimiento, que la nao se cubría de las ondas; y él dormía.

8:25- Y llegándose sus discípulos despertáronlo, diciendo: Señor, sálvanos, perecemos.

8:26- Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?. Entonces, despierto, reprehendió a los vientos y a la mar, y fue grande bonanza.

8:27- Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste que aún los vientos y la mar lo obedecen?

8:28- Y como él vino de la otra parte en la provincia de los gergesenos, viniéronle al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.

8:29- Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo Jesús, Hijo de Dios?. ¿Has venido ya acá a molestarnos antes de tiempo?

8:30- Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

8:31- Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vamos en aquel hato de puercos.

8:32- Y díjoles: Id. Y ellos, salidos, fueronse en aquel hato de puercos; y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.

8:33- Y los porqueros huyeron, y viniendo a la ciudad contaron todas las cosas y lo que había pasado con los endemoniados.

8:34- Y he aquí, toda la ciudad salió a recibir a Jesús; y cuando lo vieron, rogábanle que se fuese de sus términos.

9:1- Entonces, entrando en un navío, pasó de la otra parte, y vino a su ciudad.

9:2- Y he aquí le trajeron un paralítico echado en una cama, y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía hijo, tus pecados te son perdonados.

9:3- Y he aquí algunos de los escribas decían dentro de sí: Éste blasfema.

9:4- Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis malas cosas en vuestros corazones?

9:5- ¿Cuál es más fácil decir: Los pecados te son perdonados; o decir: Levántate y anda?

9:6- Mas para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, dice entonces al paralítico: Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.

9:7- Entonces él se levantó, y fuese a su casa.

9:8- Y las compañas, viéndolo, maravilláronse, y glorificaron a Dios, que hubiese dado tal potestad a hombres.

9:9- Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre que estaba sentado al banco de los públicos tributosel cual se llamaba Mateo; y dícele: Sígueme. Y levantóse y siguiólo.

9:10- Y aconteció que estando él sentado a la mesa en casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.

9:11- Y viendo esto los fariseos, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?

9:12- Y oyéndolo Jesús, díjoles: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

9:13- Andad, antes aprended qué cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio; porque no he venido a llamar los justos, sino los pecadores a penitencia.

9:14- Entonces los discípulos de Juan vienen a él, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?

9:15- Y díjoles Jesús: ¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos?. Mas vendrán días cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán.

9:16- Ítem, nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo, porque el tal remiendo tira del vestido, y hácese peor rotura.

9:17- Ni echan vino nuevo en cueros viejos, de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y piérdense los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente.

9:18- Hablando él estas cosas a ellos, he aquí un principal vino, y adorólo, diciendo: Mi hija es muerta poco ha; mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivirá.

9:19- Y levantóse Jesús, y siguiólo, y sus discípulos.

9:20- Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la fimbria de su vestido.

9:21- Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido seré libre.

9:22- Mas Jesús, volviéndose, y mirándola, dijo: Confía hija, tu fe te ha librado. Y la mujer fue libre desde aquella hora.

9:23- Y venido Jesús a casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y la compaña que hacía bullicio,

9:24- Díceles: Apartaos, que la moza no es muerta, mas duerme. Y burlábanse de él.

9:25- Y como la compaña fue echada fuera, entró, y trabó de su mano, y la moza se levantó.

9:26- Y salió esta fama por toda aquella tierra.

9:27- Y pasando Jesús de allí, siguiéronle dos ciegos dando voces, y diciendo: Ten misericordia de nosotros Hijo de David.

9:28- Y venido a casa, vinieron a él los ciegos, y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer esto?. Ellos dicen: Sí, Señor.

9:29- Entonces tocó los ojos de ellos diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.

9:30- Y los ojos de ellos fueron abiertos, y Jesús les defendió rigurosamente diciendo: Mirad nadie lo sepa.

9:31- Mas ellos, salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

9:32- Y saliendo ellos, he aquí le trajeron un hombre mudo endemoniado.

9:33- Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las compañas se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

9:34- Mas los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

9:35- Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda flaqueza en el pueblo.

9:36- Y viendo las compañas, tuvo misericordia de ellas, que eran derramados y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.

9:37- Entonces dice a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.

9:38- Rogad pues al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

10:1- Entonces llamando sus doce discípulos, dioles potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda flaqueza.

10:2- Y los nombres de los doce apóstoles son estos: El primero, Simón, que es dicho Pedro; y Andrés, su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo; y Juan su hermano;

10:3- Felipe; y Bartolomé; Tomás; y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo; y Lebeo por sobrenombre Tadeo;

10:4- Simón de Caná; y Judas Iscariota, que también lo entregó.

10:5- Estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de las gentes no iréis, y en ciudad de samaritanos no entréis;

10:6- Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

10:7- Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos ha llegado.

10:8- Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

10:9- No poseáis oro, ni plata, ni dinero en vuestras bolsas;

10:10- Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.

10:11- Mas en cualquier ciudad o aldea donde entrareis, buscad con diligencia quien sea en ella digna, y reposad allí hasta que salgáis.

10:12- Y entrando en la casa, saludadla.

10:13- Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.

10:14- Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.

10:15- De cierto os digo, que el castigo será más tolerable a la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio que a aquella ciudad.

10:16- He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed pues prudentes como serpientes y sencillos como palomas.

10:17- Y guardaos de los hombres; porque os entregarán en concilios, y en sinagogas os azotarán.

10:18- Y aún a príncipes y a reyes seréis llevados por causa de mi, para que les conste a ellos y a las gentes.

10:19- Mas cuando os entregaren, no os congojéis cómo o qué habéis de hablar; porque en aquella hora os será dado qué habléis.

10:20- Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

10:21- El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y hacerlos han morir.

10:22- Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo.

10:23- Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel que no venga el Hijo del hombre.

10:24- El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.

10:25- Bástele al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor; si al mismo padre de la familia llamaron Belzebú, cuánto más a los de su casa.

10:26- Así que no los temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; y nada oculto que no haya de saberse.

10:27- Lo que os digo en tinieblas, decidlo en luz; y lo que oís a la oreja, predicadlo de los tejados.

10:28- Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo mas al alma no pueden matar; temed antes a aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el quemadero.

10:29- ¿No se venden dos pajarillos por una blanca?. Y uno de ellos no cae a tierra sin vuestro Padre.

10:30- Y vuestros cabellos también todos están contados.

10:31- No temáis pues, más valéis vosotros que muchos pajarillos.

10:32- Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, confesarlo he también yo delante de mi Padre que está en los cielos.

10:33- Y cualquiera que me negare delante de los hombres, negarlo he yo también delante de mi Padre que está en los cielos.

10:34- No penséis que he venido para meter paz en la tierra; no he venido para meter paz, sino cuchillo.

10:35- Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.

10:36- Y los enemigos del hombre, los de su casa.

10:37- El que ama padre o madre más que a mi, no es digno de mi; y el que ama hijo o hija más que a mi, no es digno de mi.

10:38- Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mi, no es digno de mi.

10:39- El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mi, la hallará.

10:40- El que os recibe a vosotros, a mi recibe; y el que a mi recibe, recibe al que me envió.

10:41- El que recibe profeta en nombre de profeta, salario de profeta recibirá; y el que recibe justo en nombre de justo, salario de justo recibirá.

10:42- Y cualquiera que diere a uno de estos pequeños un jarro de agua fría solamente en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su salario.

11:1- Y fue que acabando Jesús de dar mandamientos a sus doce discípulos, fuese de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

11:2- Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, envióle dos de sus discípulos,

11:3- Diciendo: ¿Eres tu aquél que había de venir, o esperaremos a otro?

11:4- Y respondiendo Jesús, díjoles: Id, haced saber a Juan las cosas que oís, y veis.

11:5- Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son alimpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciada la alegre nueva;

11:6- Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mi.

11:7- E idos ellos, comenzó Jesús a decir de Juan a las compañas: ¿Qué salisteis a ver al desierto?, ¿alguna caña que es meneada del viento?

11:8- O ¿qué salisteis a ver?, ¿un hombre cubierto de blandos vestidos?. Cierto, los que traen vestidos blandos, en las casas de los reyes están.

11:9- O, ¿qué salisteis a ver?, ¿profeta?. También os digo, más que profeta.

11:10- Porque éste es de quien está escrito: He aquí yo envío mi ángel delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de ti.

11:11- De cierto os digo que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

11:12- Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan.

11:13- Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.

11:14- Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir.

11:15- El que tiene oídos para oír, oiga.

11:16- Mas, ¿a quién compararé esta generación?. Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,

11:17- Y dicen: Tañimos os flauta, y no bailasteis; endechamos os, y no amentasteis.

11:18- Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

11:19- Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores. Mas la sabiduría es aprobada de sus hijos.

11:20- Entonces comenzó a zaherir el beneficio a las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían enmendado, diciendo:

11:21- Ay de ti Corazín, ay de ti Betsaida; porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo hubieran hecho penitencia en saco y en ceniza.

11:22- Por tanto yo os digo, que a Tiro y a Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio que a vosotras.

11:23- Y tu, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy.

11:24- Por tanto yo os digo, que a la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio que a ti.

11:25- En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Alábote Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido esto de los sabios y de los entendidos, y lo hayas revelado a los niños.

11:26- Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos.

11:27- Todas las cosas me son entregadas de mi Padre, y nadie conoció al Hijo sino el Padre; ni al Padre conoció alguno sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar.

11:28- Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

11:29- Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

11:30- Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

12:1- En aquel tiempo iba Jesús por unos panes en sábado, y sus discípulos tenían hambre y comenzaron a coger espigas y a comer.

12:2- Y viéndolo los fariseos, dijéronle: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.

12:3- Y él les dijo: ¿No habéis leído qué hizo David teniendo hambre él y los que estaban con él?

12:4- ¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer de ellos, ni a los que estaban con él, sino a sólo los sacerdotes?

12:5- O, ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado y son sin culpa?

12:6- Pues digo os que mayor que el templo está aquí.

12:7- Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenaríais los inocentes.

12:8- Porque Señor es aún del sábado el Hijo del hombre.

12:9- Y partiéndose de allí vino a la sinagoga de ellos.

12:10- Y he aquí había allí uno que tenía una mano seca, y preguntáronle, diciendo: ¿Es lícito curar en sábado?, por acusarlo.

12:11- Y él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una oveja, y si cayere en una fosa en sábado, no le eche mano y la levante?

12:12- Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?. Así que lícito es en los sábados hacer bien.

12:13- Entonces dijo a a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió y fuele restituida sana como la otra.

12:14- Y salidos los fariseos consultaron contra él para destruirlo.

12:15- Mas sabiéndolo Jesús, apartóse de allí; y siguiéronle muchas compañas, y sanaba a todos.

12:16- Y él les defendía rigurosamente que no lo descubriesen;

12:17- Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo:

12:18- He aquí mi siervo, al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a las gentes anunciará juicio.

12:19- No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz.

12:20- La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio.

12:21- Y en su nombre esperarán las gentes.

12:22- Entonces fue traído a él un endemoniado ciego y mudo, y sanólo, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veía.

12:23- Y las compañas estaban fuera de sí, y decían: ¿Es éste aquel Hijo de David?

12:24- Mas los fariseos, oyéndolo, decían: Éste no echa fuera los demonios sino por Belzebú, príncipe de los demonios.

12:25- Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, díjoles: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no permanecerá.

12:26- Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido, ¿cómo pues permanecerá su reino?

12:27- Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos por quién los echan?. Por tanto ellos serán vuestros jueces.

12:28- Y si por Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente llegado ha a vosotros el reino de Dios.

12:29- Porque, ¿cómo puede alguno entrar en la casa del valiente y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente y entonces saqueará su casa?

12:30- El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no coge, derrama.

12:31- Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada a los hombres.

12:32- Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre le será perdonado, mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo no le será perdonado ni en este siglo ni en el venidero.

12:33- O haced el árbol bueno y su fruto bueno, o haced el árbol podrido y su fruto podrido; porque del fruto es conocido el árbol.

12:34- Generación de víboras, ¿cómo podéis hablar bien, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

12:35- El buen hombre del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas.

12:36- Mas yo os digo que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta el día del juicio.

12:37- Porque de tus palabras serás justificado, y de tus palabras serás condenado.

12:38- Entonces respondieron unos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.

12:39- Y él respondió, y díjoles: La generación mala y adulterina demanda señal, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta.

12:40- Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

12:41- Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos hicieron penitencia a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.

12:42- La reina del austro se levantará en juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.

12:43- Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos buscando reposo; y no hallándolo, 

12:44- Entonces dice: Volverme he a mi casa, de dónde salí. Y cuando viene, hállala desocupada, barrida, y adornada;

12:45- Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y son peores las postrimerías de tal hombre que sus primerías. Así también acontecerá a esta generación mala.

12:46- Y estando él aún hablando a las compañas, he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar.

12:47- Y díjole uno: He aquí tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar.

12:48- Y respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

12:49- Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

12:50- Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

13:1- Y aquél día, saliendo Jesús de casa, sentóse junto a la mar;

13:2- Y allegáronse a él muchas compañas; y entrándose él en un navío, sentóse, y toda la compaña estaba a la ribera.

13:3- Y hablóles muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba, salió a sembrar.

13:4- Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y comiéronla.

13:5- Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra, y nació luego, porque no tenía tierra profunda;

13:6- Mas en saliendo el sol se quemó, y secóse; porque no tenía raíz.

13:7- Y parte cayó en espinas, y las espinas crecieron, y ahogáronla.

13:8- Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto; uno de a ciento, y otro de a sesenta, y otro de a treinta.

13:9- Quien tiene oídos para oír, oiga.

13:10- Entonces, llegándose los discípulos, dijéronle: ¿Por qué les hablas por parábolas?

13:11- Y él, respondiendo, díjoles: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no es concedido.

13:12- Porque a cualquiera que tiene, serle ha dado, y tendrá más; mas al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

13:13- Por eso les hablo por parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.

13:14- De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.

13:15- Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos, guiñan; porque no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

13:16- Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

13:17- Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.

13:18- Oid pues vosotros la parábola del que siembra.

13:19- Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino.

13:20- Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.

13:21- Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal; que venida la aflicción o la persecución por la palabra, luego se ofende.

13:22- Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; mas la congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahoga la palabra, y hácese sin fruto.

13:23- Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva el fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta.

13:24- Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su haza.

13:25- Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y fuese.

13:26- Y como la yerba salió, e hizo fruto, entonces la cizaña pareció también.

13:27- Y llegándose los siervos del padre de la familia, dijéronle: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu haza?, ¿Pues de dónde tiene cizaña?

13:28- Y él les dijo: El enemigo hombre ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Pues, quieres que vamos y la cojamos?

13:29- Y él dijo: No, porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.

13:30- Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla, mas al trigo allegadlo en mi alfolí.

13:31- Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su haza.

13:32- El cual a la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de todas las hortalizas; y hácese árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

13:33- Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura, que tomándola la mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude.

13:34- Todo esto habló Jesús por parábolas a las compañas, y nada les habló sin parábolas;

13:35- Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca, regoldaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.

13:36- Entonces, enviadas las compañas, Jesús se vino a casa; y llegándose a él sus discípulos, dijéronle: Decláranos la parábola de la cizaña de la haza.

13:37- Y respondiendo él, díjoles: El que siembra buena simiente es el Hijo del hombre.

13:38- Y la haza es el mundo. Y la buena simiente, éstos son los hijos del reino. Y la cizaña son los hijos del malo.

13:39- Y el enemigo que la sembró es el diablo. Y la siega es el fin del mundo. Y los segadores son los ángeles.

13:40- De manera que como es cogida la cizaña, y quemada a fuego, así será en el fin de este siglo.

13:41- Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los estorbos, y los que hacen iniquidad;

13:42- Y echarlos han en el horno de fuego; allí será el lloro y el batimiento de dientes.

13:43- Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

13:44- Ítem, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en la haza, el cual hallado, el hombre lo encubre; y de gozo de él, va y vende todo lo que tiene, y compra aquella haza.

13:45- Ítem, el reino de los cielos es semejante al hombre tratante que busca buenas perlas.

13:46- Que hallando una preciosa perla, fue y vendió todo lo que tenía, y compróla.

13:47- Ítem, el reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la mar, coge de todas suertes.

13:48- La cual siendo llena, sacáronla a la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.

13:49- Así será en el fin del siglo; saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos;

13:50- Y echarlos han en el horno de fuego; allí será el lloro y el batimiento de dientes.

13:51- Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas?. Ellos responden: Sí, Señor.

13:52- Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

13:53- Y aconteció, que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.

13:54- Y venido a su tierra, enseñólos en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban fuera de sí, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estas maravillas?

13:55- ¿No es éste el hijo del carpintero?, ¿no se llama su madre María; y sus hermanos Jacobo, y Joses, y Simón, y Judas?

13:56- ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros?, ¿de dónde pues tiene éste todo esto?

13:57- Y escandalizábanse en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.

13:58- Y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.

14:1- En aquel tiempo, Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús;

14:2- Y dijo a sus criados: Este es Juan Bautista, él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él.

14:3- Porque Herodes había prendido a Juan, y lo había aprisionado, y puesto en cárcel por causa de Herodías, mujer de Filipo su hermano.

14:4- Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.

14:5- Y queríalo matar, mas tenía miedo de la multitud; porque lo tenían como a profeta.

14:6- Y celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes.

14:7- Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese.

14:8- Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan Bautista.

14:9- Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente a la mesa, mandó que se le diese.

14:10- Y enviando, degolló a Juan en la cárcel.

14:11- Y fue traída su cabeza en un plato y dada a la moza, y ella la presentó a su madre.

14:12- Entonces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y enterráronlo; y fueron y dieron las nuevas a Jesús.

14:13- Y oyéndolo Jesús, apartóse de allí en un navío a un lugar desierto, apartado; y cuando las compañas lo oyeron, siguiéronlo a pie de las ciudades.

14:14- Y saliendo Jesús, vio una grande compaña, y tuvo misericordia de ellos; y sanó los que de ellos había enfermos.

14:15- Y cuando fue la tarde del día, llegáronse a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado, envía las compañas que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.

14:16- Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse, dadles vosotros de comer,

14:17- Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

14:18- Y él les dijo: Traédmelos acá.

14:19- Y mandando a las compañas recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo bendijo, y partiendo los panes, diolos a los discípulos, y los discípulos a las compañas.

14:20- Y comieron todos, y hartáronse; y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce esportones llenos.

14:21- Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y muchachos.

14:22- Y luego Jesús hizo a sus discípulos entrar en el navío, e ir delante de él de la otra parte del lago, entre tanto que él despedía las compañas.

14:23- Y despedidas las compañas, subió en el monte, apartado, a orar. Y como fue la tarde del día, estaba allí sólo.

14:24- Y ya el navío estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas, porque el viento era contrario.

14:25- Mas a la cuarta vela de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre la mar.

14:26- Y los discípulos, viéndolo andar sobre la mar, turbáronse, diciendo: Alguna fantasma es; y dieron voces de miedo.

14:27- Mas luego Jesús les habló, diciendo: Aseguraos, yo soy, no tengáis miedo.

14:28- Entonces respondiólo Pedro, y dijo: Señor, si tu eres, manda que yo venga a ti sobre las aguas.

14:29- Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del navío, anduvo sobre las aguas para venir a Jesús.

14:30- Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose a hundir, dio voces diciendo: Señor, sálvame.

14:31- Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y dícele: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?.

14:32- Y como ellos entraron en el navío, el viento reposó.

14:33- Entonces, los que estaban en el navío, vinieron, y adoráronlo, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

14:34- Y llegando de la otra parte, vinieron en la tierra de Genezaret.

14:35- Y como lo conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alderredor, y trajeron a él todos los enfermos.

14:36- Y rogábanle que solamente tocasen el borde de su manto, y todos los que tocaron fueron salvos.

15:1- Entonces llegaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalem, diciendo:

15:2- ¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos?, porque no lavan sus manos cuando comen pan.

15:3- Y él, respondiendo, díjoles: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

15:4- Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y a la madre. Ítem: El que maldijere al padre o la madre, muera de muerte.

15:5- Mas vosotros decís: Cualquiera dirá al padre o la madre: Toda ofrenda mía a ti aprovechará; y no honrará a su padre o a su madre.

15:6- Y habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

15:7- Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:

15:8- Este pueblo de su boca se acerca a mi, y de labios me honra, mas su corazón lejos está de mi.

15:9- Mas en vano me honran, enseñando doctrinas mandamientos de hombres.

15:10- Y llamando a sí las compañas, díjoles: Oíd y entended:

15:11- No lo que entra en la boca contamina al hombre, mas lo que sale de la boca esto contamina al hombre.

15:12- Entonces llegándose sus discípulos, dijéronle: ¿Sabes que los fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?

15:13- Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.

15:14- Dejadlos, guías son ciegas de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

15:15- Y respondiendo Pedro, díjole: Decláranos esta parábola.

15:16- Y Jesús dijo: ¿Aún también vosotros sois sin entendimiento?

15: 17- ¿No entendéis aún que todo lo que entra en la boca va al vientre y es echado en la necesaria?

15:18- Mas lo que sale de la boca, del mismo corazón sale, y esto contamina al hombre.

15:19- Porque del corazón salen los malos pensamientos: Muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, maledicencias.

15:20- Estas cosas son las que contaminan al hombre, que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.

15:21- Y saliendo Jesús de allí, fuese a las partes de Tiro y Sidón.

15:22- Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquellos términos clamaba diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mi; mi hija es malamente atormentada del demonio.

15:23- Mas él no respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, rogáronle diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros.

15:24- Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

15:25- Entonces ella vino, y adorólo, diciendo: Señor socórreme.

15:26- Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.

15:27- Y ella dijo: Sí, Señor; porque los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.

15:28- Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora.

15:29- Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en un monte sentóse allí.

15:30- Y llegaron a él muchas compañas que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos, y echáronlos a los pies de Jesús, y sanólos;

15:31- De tal manera que las compañas se maravillaron viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos, y glorificaron al Dios de Israel.

15:32- Y Jesús, llamando sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la compaña, que ya ha tres días que perseveran conmigo y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, para que no desmayen en el camino.

15:33- Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto que hartemos tan gran compaña?

15:34- Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis?. Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos de pececillos.

15:35- Y mandó a las compañas que se recostasen en tierra.

15:36- Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la compaña.

15:37- Y comieron todos, y hartáronse; y alzaron lo que sobró, pedazos, siete espuertas llenas.

15:38- Y eran los que habían comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños.

15:39- Entonces despedidas las compañas, subió en un navío y vino en los términos de Magdala.