Reina Valera 1602

S. MATEO: 16-28

16:1- Y llegándose los fariseos y los saduceos, tentando, pedíanle que les mostrase señal del cielo.

16:2- Mas él respondiendo, díjoles: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.

16:3- Y a la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo, ¿y en las señales de los tiempos no podéis?

16:4- La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, fuese.

16:5- Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, habíanse olvidado de tomar pan.

16:6- Y Jesús les dijo: Mirad y guardáos de la levadura de los fariseos, y de los saduceos.

16:7- Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: No tomamos pan.

16:8- Y entendiéndolo Jesús, díjoles: ¿Qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomásteis pan?

16:9- ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil varones, y cuántos esportones tomásteis?

16:10- ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomásteis?

16:11- ¿Cómo no entendéis que no por el pan os dije, que os guardáseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

16:12- Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de levadura de pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

16:13- Y viniendo Jesús en las partes de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

16:14- Y ellos dijeron: unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.

16:15- Díceles: ¿Y vosotros quién decís que soy?

16:16- Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

16:17- Entonces respondiendo Jesús, díjole: Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.

16:18- Mas yo también te digo: Que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

16:19- Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; que todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

16:20- Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

16:21- Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le convenía ir a Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercero día.

16:22- Y Pedro, tomándolo aparte, comenzólo a reprender, diciendo: Señor, ten compasión de ti, en ninguna manera esto te acontezca.

16:23- Entonces él volviéndose, dijo a Pedro: Quítate de delante de mi, adversario; estorbo me eres, porque no entiendes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres.

16:24- Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

16:25- Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mi, la hallará.

16:26- Porque ¿de qué aprovecha al hombre si grangeare todo el mundo y perdiere su alma?. O, ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?

16:27- Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

16:28- De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el Hijo del hombre viniendo en su reino. 

17:1- Y después de seis días Jesús toma a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, su hermano; y sácalos aparte a un monte alto,

17:2- Y transfiguróse delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz.

17:3- Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías hablando con él.

17:4- Y respondiendo Pedro, dijo a Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres cabañas, para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra.

17:5- Estando aún hablando él, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube que dijo: ESTE ES MI HIJO AMADO, EN EL CUAL TOMO CONTENTAMIENTO; A ÉL OÍD.

17:6- Y oyendo esto los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera.

17:7- Entonces Jesús llegando, tocóles, y dijo: Levantáos, y no temáis.

17:8- Y alzando ellos sus ojos, a nadie vieron, sino a sólo Jesús.

17:9- Y como descendieron del monte, mandóles Jesús, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

17:10- Entonces sus discípulos le preguntaron diciendo: ¿Qué pues dicen los escribas que es menester que Elías venga primero?

17:11- Y respondiendo Jesús, díjoles: A la verdad Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas.

17:12- Mas digo os, que ya vino Elías, y no lo conocieron; antes hicieron en él todo lo que quisieron. Así también el Hijo del hombre padecerá de ellos.

17:13- Los discípulos entonces entendieron que les decía de Juan Bautista.

17:14- Y como ellos llegaron a la compaña, vino a él un hombre hincándosele de rodillas,

17:15- Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua,

17:16- Y helo presentado a tus discípulos, y no lo han podido sanar.

17:17- Y respondiendo Jesús, dijo: Oh generación infiel y torcida, ¿hasta cuándo tengo que estar con vosotros?, ¿Hasta cuándo os tengo que sufrir?. Traédmelo acá.

17:18- Y reprehendiólo Jesús, y salió el demonio de él; y el mozo fue sano desde aquella hora.

17:19- Entonces llegándose los discípulos a Jesús aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no lo pudimos echar fuera?

17:20- Y Jesús les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que si tuviéreis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí acullá; y pasarse ha, y nada os será imposible.

17:21- Mas este linaje de demonios no sale sino por oración y ayuno.

17:22- Y estando ellos en Galilea, díjoles Jesús: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.

17:23- Y matarlo han; mas al tercero día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.

17:24- Y como llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ¿Vuestro maestro no paga las dos dracmas?

17:25- Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesús le habló antes diciendo: ¿Qué te parece Simón?. Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos o el censo?, ¿de sus hijos o de los extraños?

17:26- Pedro le dice: De los extraños. Dícele entonces Jesús: ¿Luego francos son los hijos?

17:27- Mas porque no los ofendamos, ve a la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómalo, y abierta su boca hallarás un estatero, dáselo por mi y por ti.

18:1- En aquel tiempo llegáronse los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el muy grande en el reino de los cielos?

18:2- Y llamando Jesús un niño, púsolo en medio de ellos;

18:3- Y dijo: De cierto os digo que si no os volviéreis y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

18:4- Así que cualquiera que se abajare como este niño, éste es el muy grande en el reino de los cielos.

18:5- Y cualquiera que recibiere a un tal niño en mi nombre, a mi recibe.

18:6- Y cualquiera que ofendiere a alguno de estos pequeños que creen en mi, mejor le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y que fuera anegado en el profundo de la mar.

18:7- Ay del mundo por los escándalos, porque necesario es que vengan escándalos; mas ay de aquel hombre por el cual viene el escándalo.

18:8- Por tanto si tu mano o tu pie te fuere ocasión de caer, córtalos y échalos de ti; mejor te es entrar cojo o manco a la vida que teniendo dos manos o dos pies ser echado al fuego eterno.

18:9- Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; que mejor te es entrar con un ojo a la vida que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego.

18:10- Mirad no tengáis en poco a alguno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.

18:11- Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se había perdido.

18:12- ¿Qué os parece?. Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se perdiese una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se habría perdido?

18:13- Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo que más se goza de aquella que de las noventa y nueve que no se perdieron.

18:14- Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños.

18:15- Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve y redargúyelo entre ti y él sólo; si te oyere, ganado has a tu hermano.

18:16- Mas si no te oyere, toma aún contigo uno o dos; para que en boca de dos o de tres testigos consista toda la cosa.

18:17- Y si no oyere a ellos, dilo a la congregación; y si no oyere a la congregación, tenlo por un étnico y un publicano.

18:18- De cierto os digo que todo lo que ligáreis en la tierra será ligado en el cielo; y todo lo que desatáreis en la tierra será desatado en el cielo.

18:19- Ítem digo os, que si dos de vosotros consintieren en la tierra de toda cosa que pidieren, serles ha hecho por mi Padre que está en los cielos.

18:20- Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

18:21- Entonces Pedro llegándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mi?, ¿Hasta siete?

18:22- Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aún hasta setenta veces siete.

18:23- Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.

18:24- Y comenzando a hacer cuentas, fuele presentado uno que le debía diez mil talentos.

18:25- Mas a éste, no pudiendo pagar, mandó su señor vender a él y a su mujer e hijos con todo lo que tenía, y pagar.

18:26- Entonces aquel siervo postrado adorábalo, diciendo: Señor, detén la ira para conmigo y todo te lo pagaré.

18:27- El Señor movido a misericordia de aquel siervo soltólo, y perdonóle la deuda.

18:28- Y saliendo aquel siervo, halló uno de sus compañeros que le debía cien dineros; y trabando de él ahogábalo, diciendo: Paga lo que debes.

18:29- Entonces su compañero, postrándose a sus pies, rogábale diciendo: Detén la ira para conmigo, y todo te lo pagaré.

18:30- Mas él no quiso, sino fue y echólo en la cárcel hasta que pagase la deuda.

18:31- Y viendo sus compañeros lo que pasaba entristeciéronse mucho, y viniendo declararon a su Señor todo lo que había pasado.

18:32- Entonces llamándolo su señor, dícele: Mal siervo, toda aquella deuda te perdoné porque me rogaste.

18:33- ¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu compañero, como también yo tuve misericordia de ti? 

18:34- Entonces su señor, enojado, entrególo a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.

18:35- Así también hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáreis de vuestros corazones cada uno a vuestros hermanos sus ofensas.

19:1- Y aconteció que acabando Jesús estas palabras, pasóse de Galilea, y vino en los términos de Judea, pasado el Jordán.

19:2- Y siguiéronle muchas compañas, y sanólos allí.

19:3- Entonces llegáronse a él los fariseos tentándolo, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre enviar a su mujer por cualquier causa?

19:4- Y él respondiendo, díjoles: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo?

19:5- Y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y llegarse ha a su mujer, y serán dos en una carne;

19:6- Así que no son ya más dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó no lo aparte el hombre.

19:7- Dícenle: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y enviarla?

19:8- Díjoles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió enviar vuestras mujeres, mas al principio no fue así.

19:9- Y yo os digo que cualquiera que enviare su mujer, si no fuere por fornicación, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la enviada, adultera.

19:10- Dícenle sus discípulos: Si así es el negocio del hombre con su mujer, no conviene casarse.

19:11- Entonces él les dijo: No todos son capaces de este negocio, sino aquellos a quien es dado.

19:12- Porque hay castrados que nacieron así del vientre de su madre; y hay castrados que son hechos por los hombres; y hay castrados que se castraron a sí mismos por causa del reino de los cielos. El que puede tomar, tome.

19:13- Entonces fueronle presentados algunos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.

19:14- Y Jesús dice: Dejad los niños y no les impidáis de venir a mi, porque de los tales es el reino de los cielos.

19:15- Y habiendo puesto sobre ellos las manos, partióse de allí.

19:16- Y he aquí uno llegándose, díjole: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

19:17- Y él le dijo: ¿Por qué me dices bueno?. Ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios. Y si quieres entrar a la vida, guarda los mandamientos.

19:18- Dícele: ¿Cuáles?. Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

19:19- Honra al padre y a la madre. Ítem: Amarás a tu prójimo, como a ti mismo.

19:20- Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi mocedad. ¿Qué más me falta?

19:21- Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

19:22- Y oyendo el mancebo esta palabra fuese triste, porque tenía muchas posesiones.

19:23- Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que el rico difícilmente entrará en el reino de los cielos.

19:24- Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

19:25- Sus discípulos oyendo estas cosas espantáronse en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá ser salvo?

19:26- Y mirándolos Jesús, díjoles: Acerca de los hombres imposible es esto, mas acerca de Dios todo es posible.

19:27- Entonces respondiendo Pedro, díjole: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido, ¿qué pues tendremos?

19:28- Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, cuando en la regeneración se asentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

19:29- Y cualquiera que dejare casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá ciento tanto, y la vida eterna tendrá por heredad.

19:30- Mas muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

20:1- Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a coger peones para su viña.

20:2- Y concordado con los peones por un dinero al día, enviólos a su viña.

20:3- Y saliendo cerca de la hora de las tres, vio otros que estaban en la plaza ociosos;

20:4- Y díjoles: Id también vosotros a mi viña, y daros he lo que fuere justo.

20:5- Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las seis, y de las nueve horas, e hizo lo mismo.

20:6- Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y díjoles: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?

20:7- Dícenle ellos: Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo. 

20:8- Y cuando fue la tarde del día, el señor de la viña dijo a su procurador: Llama los peones, y págales el jornal comenzando desde los postreros hasta los primeros.

20:9-Y viniendo los que habían venido cerca de las once horas, recibieron cada uno un dinero.

20:10- Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un dinero.

20:11- Y tomándolo murmuraban contra el padre de la familia,

20:12- Diciendo: Estos postreros han hecho una hora y has los hecho iguales a nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.

20:13- Y él respondiendo dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. ¿No te concertaste conmigo por un dinero?

20:14- Toma lo que es tuyo, y vete; y quiero dar a este postrero como a ti.

20:15- ¿No me es lícito a mi hacer lo que quiero en mis cosas?, ¿O es malo tu ojo porque yo soy bueno?

20:16- Así los primeros serán postreros y los postreros primeros, porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

20:17- Y subiendo Jesús a Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y díjoles:

20:18- He aquí subimos a Jerusalem; y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y condenarlo han a muerte;

20:19- Y entregarlo han a las gentes para que lo escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercero día resucitará.

20:20- Entonces llegóse a él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorando, y pidiéndole algo.

20:21- Y él le dijo: ¿Qué quieres?. Ella le dijo: Di que se asienten estos dos hijos, el uno a tu mano derecha, y el otro a tu izquierda en tu reino.

20:22- Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís, ¿Podéis beber el vaso que yo tengo que beber?, ¿y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?. Dicen ellos: Podemos.

20:23- Él les dice: A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado seréis bautizados; mas sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a los que está aparejado de mi Padre.

20:24- Y como los diez oyeron esto, enojáronse de los dos hermanos.

20:25-Entonces Jesús llamándolos, dijo: Ya sabéis que los príncipes de las gentes se enseñorean sobre ellas, y los que son grandes ejecutan sobre ellas potestad.

20:26- Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;

20:27- Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo.

20:28- Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

20:29- Entonces saliendo ellos de Jericó, seguíale gran compaña.

20:30- Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

20:31- Y la compaña les reñía que callasen, mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

20:32- Y parándose Jesús, llamólos, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?

20:33- Dícenle ellos: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

20:34- Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, tocó los ojos de ellos, y luego sus ojos recibieron la vista, y siguiéronlo.

21:1- Y como se acercaron de Jerusalem, y vinieron a Beth-fage, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos.

21:2- Diciéndoles: Id a la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla y traédmelos.

21:3- Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester; y luego los dejará.

21:4- Y todo esto fue hecho para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo:

21:5- Decid a la hija de Sión: He aquí, tu Rey te viene, manso, sentado sobre una asna, y un pollino hijo de animal de yugo.

21:6- Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó.

21:7- Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos y sentóse sobre ellos.

21:8- Y muy mucha compaña tendían sus mantos en el camino, y otros cortaban ramos de los árboles, y tendían por el camino.

21:9- Y las compañas que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

21:10- Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó diciendo: ¿Quién es éste?

21:11- Y las compañas decían: Éste es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea.

21:12- Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas.

21:13- Y díceles: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada, mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.

21:14- Entonces vinieron a él ciegos y cojos en el templo, y sanólos,

21:15- Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David, enojáronse.

21:16- Y dijéronle: ¿Oyes lo que éstos dicen?. Y Jesús les dice: Sí, ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?

21:17- Y dejándolos, salióse fuera de la ciudad a Bethania; y posó allí.

21:18- Y por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.

21:19- Y viendo una higuera cerca del camino vino a ella, y no halló nada en ella sino hojas solamente, y díjole: Nunca más nazca de ti fruto para siempre. Y luego la higuera se secó.

21:20- Entonces viendo esto los discípulos, maravillados, decían: ¿Cómo se secó luego la higuera?

21:21- Y respondiendo Jesús díjoles: De cierto os digo, que si tuviéreis fe y no dudáreis, no sólo haréis esto a la higuera, mas si a este monte dijéreis: Quítate y échate en la mar, será hecho.

21:22- Y todo lo que pidiéreis con oración, creyendo, lo recibiréis.

21:23- Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo, enseñando él, llegaron a él diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto?, ¿y quien te dio esta autoridad?

21:24- Y respondiendo Jesús, díjoles: Yo también os preguntaré una palabra; la cual si me dijéreis, también yo os diré con qué autoridad haga esto.

21:25- El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo, o de los hombres?. Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, decirnos ha: ¿Por qué pues no le creísteis?

21:26- Y si dijéremos: De los hombres, tememos el vulgo, porque todos tienen a Juan por profeta.

21:27- Y respondiendo a Jesús dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto.

21:28- Mas ¿qué os parece?. Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, díjole: Hijo ve hoy a trabajar en mi viña.

21:29- Y respondiendo él, dijo: No quiero. Mas después arrepentido, fue.

21:30- Y llegando al otro díjole de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo Señor voy. Y no fue.

21:31- ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?. Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.

21:32- Porque vino a vosotros Juan por vía de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron, y vosotros viendo esto nunca os arrepentísteis para creerle.

21:33- Oíd otra parábola: Fue un hombre padre de familia, el cual plantó una viña, y cercóla de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre; y dióla a renta a labradores, y partióse lejos.

21:34- Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen los frutos.

21:35- Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.

21:36- Envió otra vez otros siervos más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.

21:37- Y a la postre envióles su hijo diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.

21:38- Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémoslo, y tomemos su heredad.

21:39- Y tomado, echáronlo fuera de la viña, y matáronlo.

21:40- Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?

21:41- Dícenle ellos: A los malos destruirá malamente, y su viña dará a renta a otros labradores que le paguen el fruto a sus tiempos.

21:42- Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, ésta fue hecha por cabeza de esquina?. Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos.

21:43- Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que haga el fruto de él.

21:44- Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado, y sobre quien ella cayere, desmenuzarlo ha.

21:45- Y oyendo los príncipes de los sacerdotes, y los fariseos, sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.

21:46- Y buscando como echarle mano temieron al pueblo, porque lo tenían por profeta.

22:1- Y respondiendo Jesús, volvióles a hablar en parábolas, diciendo:

22:2- El reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo bodas a su hijo.

22:3- Y envió sus siervos para que llamasen los llamados a las bodas, mas no quisieron venir.

22:4- Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los llamados: He aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo está aparejado, venid a las bodas.

22:5- Mas ellos no curaron, y fueronse uno a su labranza, y otro a sus negocios;

22:6- Y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos y matáronlos.

22:7- Y el rey, oyendo esto, enojóse; y enviando sus ejércitos destruyó a aquellos homicidas, y puso a fuego su ciudad.

22:8- Entonces dice a sus siervos: Las bodas a la verdad están aparejadas, mas los que eran llamados no eran dignos.

22:9- Id pues a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halláreis.

22:10- Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hayaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

22:11- Y entró el rey para ver los convidados, y vio allí un hombre no vestido de vestido de boda.

22:12- Y díjole: Amigo, ¿cómo entraste acá no teniendo vestido de boda?. Y a él se le cerró la boca.

22:13- Entonces el rey dijo a los que servían: Atado de pies y manos tomadlo y echadlo en las tinieblas de afuera, allí será el lloro y el batimiento de dientes.

22:14- Porque muchos son llamados; y pocos escogidos.

22:15- Entonces idos los fariseos, consultaron cómo lo tomarían en alguna palabra.

22:16- Y envían a él sus discípulos con los de Herodes, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te curas de nadie, porque no tienes acepción de persona de hombres.

22:17- Dinos pues: ¿Qué te parece?, ¿es lícito dar tributo a César, o no?

22:18- Mas Jesús, entendida su malicia, díceles: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?

22:19- Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un dinero.

22:20- Entonces díceles: ¿Cuya es esta figura, y lo que está encima escrito?

22:21- Ellos le dicen: De César. Y díceles: Pagad pues a César lo que es de César; y a Dios, lo que es de Dios.

22:22- Y oyendo esto, maravilláronse; y dejáronlo, y fueronse.

22:23- Aquel día llegaron a él los saduceos, que dicen no haber resurrección, y preguntáronle,

22:24- Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se case con su mujer, y despertará simiente a su hermano.

22:25- Fueron pues entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió, y no teniendo generación, dejó su mujer a su hermano.

22:26- De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.

22:27- Y después de todos murió también la mujer.

22:28- En la resurrección pues, ¿cuya de los siete será la mujer?, porque todos la tuvieron.

22:29- Entonces respondiendo Jesús, díjoles: Erráis ignorando las Escrituras, y la potencia de Dios.

22:30- Porque en la resurrección ni maridos tomarán mujeres, ni mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en los cielos.

22:31- Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que es dicho de Dios a vosotros, que dice:

22:32- Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?. Dios no es Dios de los muertos, mas de los que viven.

22:33- Y oyendo esto las compañas estaban fuera de sí de su doctrina.

22:34- Entonces los fariseos, oyendo que había cerrado la boca a los saduceos, juntáronse a una;

22:35- Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándolo, y diciendo:

22:36- Maestro, ¿cual es el mandamiento grande en la ley?

22:37- Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.

22:38- Este es el primero y el grande mandamiento.

22:39- Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

22:40- De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

22:41- Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó,

22:42- Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo?, ¿Cuyo hijo es?. Dícenle ellos: De David.

22:43- Él les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu lo llama Señor, diciendo:

22:44- Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mis diestras, y entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?

22:45- Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es su hijo?

22:46- Y nadie le podía responder palabra, ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

23:1- Entonces Jesús habló a las compañas y a sus discípulos,

23:2- Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asentaron los escribas y los fariseos;

23:3- Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen.

23:4- Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y ponen las sobre los hombros de los hombres; mas ni aún con su dedo las quieren mover.

23:5- Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos,

23:6- Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras filas en las sinagogas,

23:7- Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres: Rabbí, Rabbí.

23:8- Mas vosotros no queráis ser llamados Rabbíes, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.

23:9- Y vuestro Padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.

23:10- Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.

23:11- El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

23:12- Porque el que se enalteciere, será humillado; y el que se humillare, será enaltecido.

23:13- Mas ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, que ni vosotros entráis, ni a los que entran dejáis entrar.

23:14- Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque coméis las casas de las viudas con color de luenga oración; por esto llevaréis más grave juicio.

23:15- Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque rodeáis la mar y la seca por hacer un convertido; y cuando fuere hecho, hacéislo hijo del quemadero doblado más que vosotros.

23:16- Ay de vosotros guías ciegas, que decís: Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo deudor es.

23:17- Locos y ciegos, ¿cuál es mayor, el oro o el templo que santifica al oro?

23:18- Ítem. Cualquiera que jurare por el altar es nada, mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él deudor es.

23:19- Locos y ciegos; porque ¿cuál es mayor, el presente o el altar que santifica al presente?

23:20- Pues el que jurare por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él.

23:21- Y el que jurare por el templo, jura por él y por el que habita en él.

23:22- Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios y por el que está sentado sobre él.

23:23- Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque diezmáis la menta, y el eneldo, y el comino, y dejásteis lo que es más grave de la ley, es a saber, el juicio, y la misericordia y la fe. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro.

23:24- Guías ciegas, que coláis el mosquito mas tragáis el camello.

23:25- Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque limpiáis lo que está fuera del vaso o del plato, mas de dentro está todo lleno de robo e injusticia.

23:26- Fariseo ciego, limpia primero lo que está dentro del vaso y del plato, para que también lo que está fuera se haga limpio.

23:27- Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque sois semejantes a sepulcros blanqueados; que de fuera, a la verdad, se muestran hermosos; mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.

23:28- Así también vosotros, de fuera, a la verdad os mostráis justos a los hombres; mas de dentro, llenos estáis de falsedad e iniquidad.

23:29- Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas; porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos.

23:30- Y decís: Si fueramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.

23:31- Así que testimonio dáis a vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

23:32- Vosotros también henchid la medida de vuestros padres.

23:33- Serpientes, generación de víboras, ¿cómo evitaréis el juicio del quemadero?

23:34- Por tanto he aquí, yo envío a vosotros profetas, y sabios, y escribas, y de ellos unos mataréis y crucificaréis; y otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

23:35- Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Baraquías, al cual matásteis entre el templo y el altar.

23:36- De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generación.

23:37- Jerusalem, Jerusalem, que matas los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste.

23:38- He aquí, vuestra casa os es dejada desierta.

23:39- Porque yo os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor. 

24:1- Y salido Jesús del templo, íbase; y llegáronse sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

24:2- Y respondiendo él, díjoles: ¿Veis todo esto?. De cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea destruída.

24:3- Y sentándose él en el monte de las Olivas, llegáronse a él sus discípulos aparte, diciendo: Dinos cuando serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo.

24:4- Y respondiendo Jesús, díjoles: Mirad que nadie os engañe.

24:5- Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

24:6- Y oiréis guerras, y rumores de guerras, mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca, mas aún no es el fin.

24:7- Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

24:8- Y todas estas cosas, principio de dolores.

24:9- Entonces os entregarán para ser afligidos, y mataros han; y seréis aborrecidos de todas naciones por causa de mi nombre.

24:10- Y muchos entonces serán escandalizados, y entregarse han unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

24:11- Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos.

24:12- Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará. 

24:13- Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

24:14- Y será predicado este evangelio del reino en toda la tierra habitable por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

24:15- Por tanto cuando viéreis la abominación de asolamiento, que fue dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.

24:16- Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes.

24:17- Y el que sobre la techumbre, no descienda a tomar algo de su casa.

24:18- Y el que en el campo, no vuelva otra vez a tomar sus ropas.

24:19- Mas ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días.

24:20- Orad pues que vuestra huída no sea en invierno ni en día de siesta.

24:21- Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

24:22- Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

24:23- Entonces si alguien os dijere: He aquí está el Cristo, o allí, no creáis.

24:24- Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aún a los escogidos.

24:25- He aquí os lo he dicho antes.

24:26- Así que si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis. He aquí en cámaras; no creáis.

24:27- Porque como relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

24:28- Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán también las aguilas.

24:29- Y luego, después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

24:30- Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo con grande poder y gloria.

24:31-Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos de un cabo del cielo hasta el otro.

24:32- Del árbol de la higuera aprended la comparación. Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

24:33- Así también vosotros, cuando viéreis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas.

24:34- De cierto os digo que no pasará esta edad que todas estas cosas no acontezcan.

24:35- El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

24:36- Mas del día u hora nadie lo sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino mi Padre sólo.

24:37- Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

24:38- Porque como eran en los días del diluvio, comiendo y bebiendo, tomando mujeres los maridos y dándolas los padres, hasta el día que Noé entró en el arca;

24:39- Y no conocieron, hasta que vino el diluvio, y llevó a todos; así será también la venida del Hijo del hombre.

24:40- Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado, y otro será dejado.

24:41- Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

24:42- Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

24:43- Esto empero sabed; que si el padre de la familia supiese a cual vela el ladrón había de venir, velaría y no dejaría minar su casa.

24:44- Por tanto también vosotros estad apercibidos, porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis.

24:45- ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual el Señor puso sobre su familia, para que de alimento al tiempo?

24:46- Bienaventurado aquel siervo, al cual cuando su señor viniere, lo hallare haciendo así.

24:47- De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá.

24:48- Y si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir.

24:49- Y comenzare a herir sus compañeros, y aún a comer y beber con los borrachos;

24:50- Vendrá el señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe.

24:51- Y apartalo ha, y pondrá su parte con los hipócritas. Allí será el lloro, y el batimiento de dientes. 

25:1- Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas salieron a recibir al esposo.

25:2- Y las cinco de ellas eran prudentes; y las cinco, locas.

25:3- Las que eran locas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo.

25:4- Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos juntamente con sus lámparas.

25:5- Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y durmiéronse.

25:6- Y a la media noche fue oído un clamor, que decía: He aquí, el esposo viene, salidlo a recibir.

25:7- Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

25:8- Y las locas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.

25:9- Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte a nosotras y a vosotras, id antes a los que venden, y comprad para vosotras.

25:10- E idas ellas a comprar, vino el esposo, y las que estaban apercibidas entraron con él a las bodas; y cerróse la puerta.

25:11- Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.

25:12- Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

25:13- Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora en la cual el Hijo del hombre ha de venir.

25:14- Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó a sus siervos, y entrególes sus bienes.

25:15- Y a éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; a cada uno conforme a su facultad, y partióse luego lejos.

25:16- Y partido él, el que había recibido cinco talentos, granjeó con ellos e hizo otros cinco talentos.

25:17- Semejantemente, también el que había recibido dos, ganó también él otros dos.

25:18- Mas el que había recibido uno, fue y enterrólo en tierra, y escondió el dinero de su señor.

25:19- Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos.

25:20- Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste, he aquí otros cinco talentos he ganado con ellos.

25:21- Y su señor le dijo: Bien está buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu señor.

25:22- Y llegando también el que había recibido dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste, he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos.

25:23- Su señor le dijo: Bien está buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu señor.

25:24- Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y coges donde no derramaste.

25:25- Por tanto tuve miedo, y fui y escondí tu talento en tierra; he aquí tienes lo que es tuyo.

25:26- Y respondiendo su señor, díjole: Mal siervo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé.

25:27- Por tanto te convenía dar mi dinero a los banqueros, y viniendo yo recibiera lo que es mío con usura.

25:28- Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

25:29- Porque a cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aún lo que tiene le será quitado.

25:30- Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera, allí será el lloro y el batimiento de dientes.

25:31- Y cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.

25:32- Y serán juntadas delante de él todas las gentes; y apartarlos ha los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

25:33- Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda.

25:34- Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino aparejado para vosotros desde la fundación del mundo.

25:35- Porque tuve hambre y dísteis me de comer; tuve sed, y dísteis me de beber; fui huésped, y recogísteis me.

25:36- Desnudo, y cubrísteis me; enfermo, y visitásteis me; estuve en la cárcel, y vinísteis a mi.

25:37- Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos?, ¿o sediento, y te dimos de beber?

25:38- ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos?, ¿o desnudo, y te cubrimos?

25:39- ¿O cuando te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

25:40- Y respondiendo el Rey, decirles ha: De cierto os digo que en cuanto lo hicísteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mi lo hicísteis.

25:41- Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Ídos de mi, malditos, al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles.

25:42- Porque tuve hambre, y no me dísteis de comer; tuve sed, y no me dísteis de beber.

25:43- Fuí huésped, y no me recogísteis; desnudo, y no me cubrísteis; enfermo, y en la cárcel estuve, y no me visitásteis.

25:44- Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o huésped, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

25:45- Entonces responderles ha, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicísteis a uno de estos pequeñitos, ni a mi lo hicísteis.

25:46- E irán éstos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna.

26:1- Y aconteció que como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos:

26:2- Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.

26:3- Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas y ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás.

26:4- Y tuvieron para prender por engaño a Jesús, y matarlo.

26:5- Y decían: No en día de fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.

26:6- Y estando Jesús en Betania en casa de Simón el leproso,

26:7- Vino a él una mujer con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y derramólo sobre la cabeza de él estando sentado a la mesa.

26:8- Lo cual viendo sus discípulos, enojáronse, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?

26:9- Porque este ungüento se podía vender por gran precio, y darle a los pobres.

26:10- Y entendiéndolo Jesús, díjoles: ¿Por qué dais pena a esta mujer que me ha hecho buena obra?

26:11- Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas a mi no siempre me tendréis.

26:12- Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.

26:13- De cierto os digo que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella lo que ésta ha hecho.

26:14- Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariota, fue a los príncipes de los sacerdotes,

26:15- Y díjoles: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?, y ellos le señalaron treinta piezas de plata.

26:16- Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarlo.

26:17- Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer el cordero de la pascua?

26:18- Y él dijo: Id a la ciudad a uno, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca, en tu casa haré la pascua con mis discípulos.

26:19- Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua.

26:20- Y como fue la tarde del día, sentóse a la mesa con los doce.

26:21- Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

26:22- Y ellos entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decir: ¿Soy yo Señor?

26:23- Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, éste me ha de entregar.

26:24- A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado, bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.

26:25- Entonces respondiendo Judas, que lo entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá Maestro?. Dícele: Tu lo has dicho.

26:26- Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y habiendo hecho gracias, partiólo, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

26:27- Y tomando el vaso, y hechas gracias, dioles diciendo: Bebed de él todos.

26:28- Porque esto es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.

26:29- Y digo os que desde ahora no beberé más de este fruto de vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

26:30- Y cuando hubieron dicho el himno, salieron al monte de las Olivas.

26:31- Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor y las ovejas de la manada serán derramadas.

26:32- Mas después que haya resucitado, esperaros he en Galilea.

26:33- Y respondiendo Pedro, díjole: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado.

26:34- Jesús le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

26:35- Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

26:36- Entonces llegó Jesús con ellos a la aldea, que se llama Gethsemane, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí y ore.

26:37- Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.

26:38- Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte, quedáos aquí y velad conmigo.

26:39- Y yéndose un poco más adelante, postróse sobre su faz orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mi este vaso; empero no como yo quiero, mas como tu.

26:40- Y vino a sus discípulos, y hallólos durmiendo; y dijo a Pedro: ¿No habéis podido velar conmigo una hora?

26:41- Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma.

26:42- Otra vez fue, segunda vez, y oró diciendo: Padre mío, si no puede este vaso pasar de mi sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

26:43- Y vino, y hallólos otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados;

26:44- Y dejándolos, fue otra vez, y oró, tercera vez, diciendo las mismas palabras.

26:45- Entonces vino a sus discípulos, y díceles: Dormid ya, y descansad, he aquí ha llegado la hora y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.

26:46- Levantáos, vamos, he aquí ha llegado el que me ha entregado.

26:47- Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha compaña con espadas y bastones de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

26:48- Y el que lo entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es, prendedlo.

26:49- Y luego que llegó a Jesús, dijo: Hayas gozo, Maestro, y besólo.

26:50- Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes?. Entonces llegaron, y echaron mano a Jesús, y prendiéronlo.

26:51- Y he aquí uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano sacó su cuchillo, e hiriendo a un siervo del pontífice, quítole una oreja.

26:52- Entonces Jesús le dice: Vuelve tu cuchillo a su lugar, porque todos los que tomaren cuchillo a cuchillo morirán.

26:53- ¿O piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?

26:54- ¿Cómo pues se cumplirían las Escrituras de que así conviene que sea hecho?

26:55- En aquella hora dijo Jesús a las compañas: Como a ladrón habéis salido con espadas y con bastones a prenderme; cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendísteis.

26:56- Mas todo esto se hace para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándolo.

26:57- Y ellos, prendido Jesús, trajéronlo a Caifás sumo pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.

26:58- Mas Pedro lo seguía de lejos hasta el patio del sumo pontífice; y entrado dentro, estábase sentado con los criados, para ver el fin.

26:59- Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el ayuntamiento, buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarlo a la muerte;

26:60- Y no hallaban; aunque muchos testigos falsos se llegaban, no hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,

26:61- Que dijeron: Éste dijo: Puedo derribar el templo de Dios y reedificarlo en tres días.

26:62- Y levantándose el sumo pontífice díjole: ¿No respondes nada?, ¿qué testifican éstos contra ti?

26:63- Mas Jesús callaba. Y respondiendo el sumo pontífice, díjole: Conjuróte por el Dios viviente que nos digas si eres tu el Cristo hijo de Dios.

26:64- Jesús le dice: Tu lo has dicho. Y aún os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre asentado a la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.

26:65- Entonces el sumo pontífice rompió sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha, ¿qué más necesidad tenemos de testigos?, he aquí ahora habéis oído su blasfemia.

26:66- ¿Qué os parece?. Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

26:67- Entonces le escupieron en su rostro, y diéronle de bofetadas, y otros lo herían con mojicones. 

26:68- Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, ¿quién es el que te ha herido?

26:69- Y Pedro estaba sentado fuera en el patio. Y llegóse a él una criada diciendo: Y tu con Jesús el galileo estabas.

26:70- Mas él negó delante de todos diciendo: No sé lo que dices.

26:71- Y saliendo a la puerta, viólo otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús nazareno.

26:72- Y negó otra vez con juramento, diciendo: No conozco a este hombre.

26:73- Y desde a un poco llegaron los que servían, y dijeron a Pedro: Verdaderamente también tu eres de ellos, porque aún tu habla te hace manifiesto.

26:74- Entonces comenzó a anatematizarse, y a jurar diciendo: No conozco a este hombre. Y el gallo cantó luego.

26:75- Y acordóse Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

27:1- Y venida la mañana entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo contra Jesús, para entregarlo a muerte.

27:2- Y trajéronlo atado, y entregáronlo a Poncio Pilato presidente.

27:3- Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos.

27:4- Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da a nosotros?. Vieras lo tu.

27:5- Y arrojando las piezas de plata al templo, partióse, y fue y ahorcóse.

27:6- Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre.

27:7- Mas habido consejo, compraron de ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros.

27:8- Por lo cual fue llamado aquel campo Hateldema Campo de Sangre hasta el día de hoy.

27:9- Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fue apreciado por los hijos de Israel;

27:10- Y diéronlas para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

27:11- Y Jesús estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó diciendo: ¿Eres tu el Rey de los judíos?. Y Jesús le dijo: Tu lo dices.

27:12- Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.

27:13- Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?

27:14- Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

27:15- Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen.

27:16- Y tenían entonces un preso famoso, que se decía Barrabás.

27:17- Y juntos ellos, díjoles Pilato: ¿Cual queréis que os suelte, a Barrabás, o a Jesús que se dice el Cristo?

27:18- Porque sabía que por envidia lo habían entregado.

27:19- Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió a él diciendo: No tengas que ver con aquel justo, porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

27:20- Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos persuadieron al pueblo, que pidiese a Barrabás, y a Jesús matase.

27:21- Y respondiendo el presidente díjoles: ¿Cual de los dos queréis que os suelte?. Y ellos dijeron: A Barrabás.

27:22- Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo?. Dícenle todos: Sea crucificado.

27:23- Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho?. Mas ellos gritaban más diciendo: Sea crucificado.

27:24- Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo, vedlo vosotros.

27:25- Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos.

27:26- Entonces soltóles a Barrabás, y habiendo azotado a Jesús entrególo para ser crucificado.

27:27- Entonces los soldados del presidente, tomando a Jesús a la audiencia, juntaron a él toda la cuadrilla.

27:28- Y desnudándolo, cercáronlo de un manto de grana,

27:29- Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, burlaban de él diciendo: Hayas gozo Rey de los judíos.

27:30- Y escupiendo en él, tomaron la caña, y herían en su cabeza.

27:31- Y después que lo hubieron escarnecido, desnudáronle el manto, y vestiéronlo de sus vestidos, y lleváronlo para crucificarlo.

27:32- Y saliendo, hayaron a un cireneo, que se llamaba Simón; a éste cargaron para que llevase su cruz.

27:33- Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que es dicho: El lugar de la Calavera, 

27:34- Diéronle a beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo.

27:35- Y después que lo hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Repartiéronse mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

27:36- Y guardábanlo sentados allí.

27:37- Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

27:38- Entonces crucificaron con él dos ladrones; uno a la derecha, y otro a la izquierda.

27:39- Y los que pasaban, le decían injurias meneando sus cabezas,

27:40- Y diciendo: Tu, el que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

27:41- De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas, y los fariseos, y los ancianos, decían:

27:42- A otros salvó, a sí no se puede salvar. Si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos a él.

27:43- Confía en Dios, líbrelo ahora si lo quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

27:44- Lo mismo también le zaherían los ladrones, que estaban crucificados con él.

27:45- Y desde la hora de las seis fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de las nueve.

27:46- Y cerca de la hora de las nueve Jesús exclamó con gran Voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachthani?, esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

27:47- Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.

27:48- Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, e hinchióla de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale para que bebiese.

27:49- Y los otros decían: Deja, veamos si vendrá Elías a librarlo.

27:50- Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con gran voz, dio el Espíritu.

27:51- Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo; y la tierra se movió, y las piedras se hendieron.

27:52- Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habían dormido, se levantaron.

27:53- Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

27:54- Y el centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.

27:55- Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea a Jesús, sirviéndole.

27:56- Entre las cuales era María Magdalena, y María de Jacobo, y la madre de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

27:57- Y como fue la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea llamado Josef, el cual también había sido discípulo de Jesús.

27:58- Éste llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se le diese.

27:59- Y tomando Josef el cuerpo, envolviólo en una sábana limpia;

27:60- Y púsolo en un sepulcro suyo nuevo que había labrado en peña. Y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, fuese.

27:61- Y estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

27:62- Y el siguiente día, que es el segundo día de la preparación de la pascua, juntáronse los príncipes de los sacerdotes y los fariseos a Pilato.

27:63- Diciendo: Señor, acordámosnos que aquel engañador dijo viviendo aún: Después del tercero día resucitaré.

27:64- Manda pues fortificar el sepulcro hasta el día tercero; para que no vengan sus discípulos de noche y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos; y será el postrer error peor que el primero.

27:65- Díceles Pilato: La guarda tenéis; id, fortificad como entendéis.

27:66- Y yendo ellos, fortificaron el sepulcro con guarda, sellando la piedra.

28:1- Y la víspera de los sábados, que amanece para el primero de los sábados, vino María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro.

28:2- Y he aquí, fue hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra de la puerta del sepulcro, y estaba sentado sobre ella.

28:3- Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido, blanco como la nieve.

28:4- Y del miedo de él las guardas fueron asombradas, y fueron vueltos como muertos.

28:5- Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús el que fue crucificado.

28:6- No está aquí porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.

28:7- Y presto id, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos; y he aquí os espera en Galilea, allí lo veréis; he aquí os lo he dicho.

28:8- Entonces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y yendo a dar las nuevas a sus discípulos,

28:9- He aquí Jesús les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas llegaron, y trabaron de sus pies, y adoráronlo.

28:10- Entonces Jesús les dice: No temáis, id, dad las nuevas a mis hermanos, que vayan a Galilea, y allá me verán.

28:11- Y yendo ellas, he aquí unos de la guarda vinieron a la ciudad, y dieron aviso a los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.

28:12- Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados,

28:13- Diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, durmiendo nosotros.

28:14- Y si esto fuere oído del presidente nosotros lo persuadiremos, y haceros hemos seguros.

28:15- Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruídos; y este dicho fue divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

28:16- Mas los once discípulos se fueron a Galilea, al monte, donde Jesús les había ordenado.

28:17- Y como lo vieron, adoráronlo; mas algunos dudaban.

28:18- Y llegando Jesús, hablóles, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

28:19- Por tanto id, enseñad a todas las gentes, bautizándolos en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

28:20- Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado, y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del siglo. Amén.